16 de Enero de 2018

Opinión

De políticos y cangrejos

Si una persona es rica, es un ladrón o un narcotraficante. Si se encumbra académicamente, fue favorecido injustamente...

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Es verdaderamente triste ver cómo nos esforzamos por detener el avance de personas que, surgidas de estratos modestos, han tenido todo lo que se requiere para llegar a posiciones, que sus detractores no son capaces de lograr.

Si una persona es rica, es un ladrón o un narcotraficante. Si se encumbra académicamente, fue favorecido injustamente. Si  crece políticamente, es sinvergüenza, despojador y ratero. Si triunfa  artísticamente, se acostó con alguien.

No podemos perdonar el éxito de los demás. Las personas que  logran sobresalir tienen que luchar contra  esos comentarios hasta alcanzar sus más altos objetivos; entonces por arte de magia se convierten en semidioses  y  aquellos que los destrozaban ahora los adoran sin un ápice de memoria. Sencillamente, se convierten para todos en otras personas, que no tienen ninguna relación con el antes agredido.

Algunos artistas y también algunos empresarios, que han tenido el valor de relatar sus vidas, reconociendo todo lo que tuvieron que hacer para llegar a donde se encuentran, nos ilustran de lo anterior, por supuesto con las omisiones que  vienen al caso, ya en los momentos de gloria.

Me gustaría saber cómo fueron los inicios de algunos hombres ilustres, que surgieron de niveles socioeconómicos precarios; ¿nunca se robaron unas naranjas o comercializaron unos de los borreguitos que pastoreaban?, ¿o no metieron la mano en la alcancía de la iglesia?, ¿o tampoco se liaron a golpes por los ideales que defendían? Cuando se ejerce la autoridad y hay que tomar decisiones, unos resultan favorecidos y otros resultan despojados.

Actuamos como en el cuento de las cubetas de cangrejos: unos listos, que no podían ponerlos juntos porque hacían una escalerita y escapaban, y otros tontos, a los que sí podían poner en la misma cubeta, porque, cuando veían que uno quería subir, se le colgaban para evitar que salga.

¿En qué cubeta queremos estar?

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