22 de Octubre de 2018

Opinión

Debemos guardar la distancia

Las normas establecen que todo vehículo que circule detrás de otro deberá hacerlo guardando una distancia que le permita detenerse en caso de un frenazo brusco, por la condición que sea, sin colisionar con él.

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Es impresionante el número de choques viales por alcance, entre todo tipo de vehículos, en las calles de Mérida y de todo el Estado, lo que ya sufrí al ser chocado por un muchachito que tenía mucha prisa.

Aunque pocos las conocen o las toman en cuenta, las normas establecen que todo vehículo que circule detrás de otro deberá hacerlo guardando una distancia que le permita detenerse en caso de un frenazo brusco, por la condición que sea, sin colisionar con él, teniendo en cuenta especialmente la velocidad, las condiciones de frenado y la adherencia.

La apreciación de la distancia que debemos guardar a veces parece difícil de definir, pero en realidad es muy sencillo tener una idea de la distancia a guardar con el vehículo que nos antecede, simplemente considerando que debemos mantener medio metro por cada kilómetro/hora de velocidad; por ejemplo, si circulamos a 100 km/h la separación que debemos guardar será de 50 metros, lo que seguramente a muchos les parecerá excesivo, pero es segura; además, esta distancia se debe adecuar a las condiciones del pavimento y a las climatológicas. 

La fórmula es para vías secas, pero si el pavimento está mojado la distancia prudente debe ser el doble de la calculada con la sencilla fórmula, aunque parezca más exagerado; estamos hablando de su seguridad.

Otra fórmula más difícil y rigurosa es mantener una distancia de tres segundos con el vehículo de adelante; con este criterio, si un vehículo circula a 100 kilómetros por hora, en tres segundos recorrerá unos 90 metros, algo menos que la longitud de un campo de fútbol, lo que puede ser una buena referencia para calcular la separación y manejar con seguridad.

Un elemento vital en estas apreciaciones es la distancia de reacción del conductor, que es el tiempo que pasa desde que se percibe una situación que requiere frenado hasta que se comienza a pisar el pedal del freno, tiempo que depende de la situación del conductor: sus reflejos, su nivel de alerta, su cansancio o, lo que nunca debe ocurrir, si ha bebido alcohol.

Es normal que el tiempo de reacción sea del orden de tres cuartos de segundo, en el que se recorrerá un espacio que dependerá de la velocidad a que se circule. 

Mucho cuidado, por favor. No más choques.

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