20 de Mayo de 2018

Opinión

Del juego de pelota al fútbol

El Mundial de fútbol ha absorbido todo y es prácticamente de lo único que se habla en estos días...

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El Mundial de fútbol ha absorbido todo y es prácticamente de lo único que se habla en estos días.

No vamos a discutir si esto está bien o mal sino a rendirle homenaje a la pelota, a este deporte tan único.

Desde aquí, el mejor reconocimiento es a través de las palabras, porque en cada jugador, hay muchas horas de entrenamiento, de cansancio, de estrategia, de dejar todo por la meta: "ser el mejor y lograr que el equipo gane"

Desde tiempos ancestrales el juego de pelota representaba el juego del universo, la pelota de fuego en nuestras culturas representaba a los astros del firmamento, era el homenaje a los dioses, se daba la vida por ello. Aquel juego legendario era la metáfora de una batalla cósmica, con este juego se encendían y apagaban los astros.

Hoy quiero reconocer a cada familia que tiene un jugador de fútbol, mamás y papás que cuando eran tan solo unos niños los llevaban a su entrenamiento, y cuando tenían partido dejaban todo por ir a verlos y emocionarse con ellos si ganaban, o ser quienes los alentaban cuando necesitaban fuerzas para continuar.

Esta fiesta deportiva inspira a muchos niños a ser atletas, a los jóvenes los ayuda a creer que dedicarse a lo que les gusta y triunfar es posible, y a todos los que alguna vez quisieron ser futbolistas se identifican con algún jugador.

El deporte es pasión, dedicación y talento. Todo deportista es un motor de una comunidad y de un país. El deporte logra de un modo tan profundo, impregnar la cultura, el arte, la vida diaria, e incluso la religiosidad y la política.

Dice Enrique Krause: Cada cuatro años el mundo abre un tiempo a la fantasía. Es la Copa del Mundo. El fútbol no ha sido siempre un ritual inocuo. Puede precipitar una guerra en toda forma, como la de Honduras y El Salvador en 1969. Puede provocar brotes repugnantes de chovinismo y racismo (como ocurre, con frecuencia preocupante, en los estadios europeos). Puede servir como cortina de humo, como ocurrió en Argentina, en 1978, cuando los generales, aprovechando la euforia del triunfo, acrecentaron su política genocida. Puede alentar espejismos ridículos sobre el destino de una nación encomendado a 11 muchachos persiguiendo un balón (“por qué no le dan una pelota a cada uno, y se acaban los problemas”, dijo más o menos Borges). Pero en este mundo violento y discorde, el paréntesis es bienvenido.

El aforismo "Mens sana in corpore sano" es una cita latina que proviene de las Sátiras de Juvenal. La cita completa es "Orandum est ut sit mens sana in corpore sano". 

Todos los que tenemos en nuestra familia a un deportista sabemos lo que es madrugar para llegar al calentamiento cuando se tiene una competencia, entrenar bajo lluvia, sol y sereno, competir aún en días de tormenta porque el juego debe continuar. 

Cuando asisto a las competencias de oratoria y debate con mis hijos, sé que siempre debemos guardar mucho silencio para evitar distraer al participante. Pero cuando los llevo a competencias deportivas disfruto sacar mi megáfono para alentarlos y ser parte de la porra.

El deporte no tiene idioma, y los que se realizan en equipo enseñan a tomar decisiones, a confiar en los integrantes y a saber que todos son importantes y en integrarse está el resultado.

El deporte es un motor para una familia, para una comunidad y para un país. Disfrutemos todos de esta fiesta deportiva que une al mundo a través de un balón.

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