21 de Agosto de 2018

Opinión

Despedida

La muerte de Manuel es una gran pérdida, no sólo para quienes lo apreciamos, sino para los jóvenes y para la política en general.

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Lo conocí de una manera muy extraña, gracias al regaño que le hizo un alto mando al grupo de jóvenes priistas, durante una campaña, porque no trabajaban en equipo. Ellos estaban sentados de un lado del salón, del otro lado estábamos quienes veíamos las estrategias de la campaña. No sabían con exactitud a qué iban, así que el tremendo regaño los dejó a todos callados y sin saber cómo reaccionar. Después tuvimos varias reuniones en corto, con los diferentes grupos, para encomendarles tareas específicas. Manuel Medina era el único en el que se confiaba que fuera a sacar bien su tarea y así lo hizo.   

Son pocos los jóvenes en la política que tienen todo el paquete: buenas personas, que han trabajado por lo que tienen, inteligentes, preparados, humildes y que dan resultados. Manuel era de esos. Leal al grupo del gobernador, sin que eso significara que estuviera en contra de los demás. No he escuchado a nadie que hable mal de él, ni entre los círculos políticos, ni entre los medios, ni entre los ciudadanos. 

Platiqué con Manuelito cuando hizo la presentación de los candidatos a diputados en la Casa del Pueblo, hace ya varios meses. Yo le dije que él debía estar en esa lista, que se lo merecía más que muchos de los que estaban ahí. Él me dijo: “Gracias. Dios sabe lo que hace”. Sin duda, Dios tenía otros planes para él.

Siempre hablamos de que los jóvenes necesitan dirección, especialmente los involucrados en la política. En el PRI estatal, desde hace varios años, nadie quiere hacerse cargo de ellos, ni los gobernadores, ni los presidentes de los partidos. Se dice que son irresponsables, grilleros y poco comprometidos y por eso los han dejado ahí, sin dirección; no han logrado captarlos y mantenerlos. Y si tenemos en cuenta que el voto joven puede ayudar a definir elecciones, es un tema que se debe tomar por los cuernos.  

La muerte de Manuel es una gran pérdida, no sólo para quienes lo apreciamos, sino para los jóvenes y para la política en general. No sé quién podría suplirlo; en este momento no encuentro a nadie que tenga todas esas habilidades de las que ya se hablaron. El PRI ya debe ver la necesidad de tener más jóvenes como Manuel y empezar a trabajar en eso. Esa sería una buena forma de honrarlo. 

A pesar de haber tenido una carrera corta, era respetado por todos, jóvenes y adultos, nuevos y no tan nuevos. Su familia debe estar muy orgullosa, porque era muy querido y apreciado por mucha gente. Lamento muchísimo su partida, creo que él tenía muchos planes todavía, que, de haber tenido más tiempo, seguramente los hubiera completado. Lamento muchísimo su partida, siempre es lamentable cuando la gente buena se va. Manuelito era un líder, un amigo. Descansa en paz.

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