18 de Septiembre de 2018

Opinión

Distopía

Utopía significa lugar perfecto, deseable, pero que no existe. Distopía es lo contrario, una sociedad totalmente indeseable...

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Utopía significa lugar perfecto, deseable, pero que no existe. Distopía es lo contrario, una sociedad totalmente indeseable, una sociedad donde erróneamente se trata alcanzar el bienestar.

En una Distopía existiría una mala distribución de la riqueza, el porcentaje de personas ricas sería reducido, pero estas controlarían el 90% de la riqueza y se les protegería evitando que paguen impuestos.

Las empresas paraestatales serían llevadas a la quiebra para luego ser concesionadas al amigo/pariente/compadre y milagrosamente se volverían millonarios (más de lo que ya eran).

Si viviésemos en una sociedad distópica, se podrían ignorar las necesidades de los pobres en educación y en salud, habría una errónea idea de bienestar, se implementarían programas de asistencia social que en otras palabras, institucionalizan las limosnas.

Además se transmitirían programas televisivos que mantengan a la población distraída y conforme, programas donde se hable poco de ciencia, pero si mucho de sometimiento, programas que premien la mediocridad, habría muchos eventos de entretenimiento pero pocos culturales, se daría pan y circo al pueblo.

Los medios de comunicación parecerían libres, pero estarían controladas por unas cuantas familias, además impulsarían a ciertos políticos y ocultarían la gravedad de los problemas.

La educación tendría muchas carencias, no fomentaría el verdadero análisis ni el pensamiento crítico, sería una educación que enseñe a obedecer, una educación donde se inculque un patriotismo equivocado, donde se veneren héroes y se rechacen villanos, pero no un patriotismo que genere pertenencia y sentido de cambiar la realidad.

Se tendrían elecciones arregladas, y el ejercicio de la democracia se circunscribiría solo al acto del sufragio, no habría participación de la población, además ganarían los candidatos que tengan más promoción o que den mejores regalos, y no los que estén mejor preparados.

Los puestos públicos solo se verían como un trampolín para acceder a otro, el fin de la política sería adquirir poder y beneficios personales, pero no satisfacer las necesidades de la población.

Los puestos de adjudicarían como recompensa a la lealtad y no al profesionalismo, importaría menos el título universitario que el apellido. Los jóvenes no tendrían oportunidades de desarrollo.

En una sociedad así todas las manifestaciones civiles serían reprimidas por medio de la fuerza ya que estas atentan contra la imagen del Estado. No habría un verdadero ejercicio de la libertad de expresión colectiva.

Sé que podría ser difícil de imaginar una sociedad tan caótica y corrompida, pero intentémoslo. Es difícil de concebir una sociedad con estos problemas, pero en las sociedades distópicas, la gente tiene una errónea sensación de felicidad y eso los hace conformarse.

Lo bueno es que nosotros no vivimos en una sociedad así, tan retorcida e indeseable.

Confío en que si un día nos empezamos a desviar y nos parecemos más a una sociedad así, la gente rápido se dará cuenta, despertará y volveremos a retomar el camino correcto gracias a la educación y a la participación en asuntos políticos.

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