12 de Diciembre de 2017

Opinión

Don José Martínez Novelo

La Uady publicó recientemente Sentimientos y Añoranzas: poemas y canciones, de Carlos José Martínez Novelo, gratamente recordado por su sencillez.

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La Universidad Autónoma de Yucatán publicó recientemente Sentimientos y Añoranzas: poemas y canciones, de Carlos José Martínez Novelo, gratamente recordado por su bonhomía por todos los que tuvimos la fortuna  de conocerlo y –siempre- recibir de él afecto, buen humor y esperanza. 

Durante muchos, muchos años, su amistad y cercanía fue un tesoro para muchos. Periodista de larga presencia, autor de obras de teatro regional y poeta-trovador en la pura tradición de lo nuestro, oficio cotidiano que le venía de vena familiar. Su abuelo, el Dr. Enrique Novelo Ortegón, fue autor del Himno Campechano y su padre, el siempre recordado Prof. Víctor M. Martínez Herrera, está inmortalizado en el Museo de la Canción Yucateca. 

Don José, en forma cariñosa y universal conocido como el Caballito Martínez, fue un escritor de todos los días que, aun con el fragor intenso del periodismo, destilaba poesía bajo la inspiración de su musa, Josefina Pérez Ortega, la esposa ejemplar con la que compartió toda su vida y fundó una sólida familia. Así lo recuerda don Pedro Góngora Paz en la breve pero cercana y grata imagen del periodista que nos brinda en la presentación del libro. Un grano de poesía, nos dice don Pedro, “es suficiente para perfumar toda una vida… cuando a un poema se le ornata con esa dulzura que es la música y nace una hermosa canción que eleva los sentimientos, que nos transporta con aquella celestial música que nos acunó  y que en la juventud pletórica también nos ayudó a sufrir”. 

En la aparente sencillez de sus versos trasminaba don José la sabiduría del poeta, como en Alma Máter, dedicado en 1967 al centenario de la fundación del Instituto Literario de Yucatán: Venimos de muy lejos; del hosco Mediodía / Por beber en tus manos, que dan sabiduría, / El agua religiosa de la serenidad… O en la letra de Tu Secreto, musicalizada por don Luis Pérez Sabido: En vano siento que en el misterio / De tus silencios, / Tus ojos tristes me hablan de sueños / Y sentimientos… Y la hondura del alma del amor apenas entrevisto de Nunca Más: En la espera se ha ido la paciencia / Y el alma se desangra por la herida / Que le causó la daga de tu ausencia.

Como muchas de las familias que transitamos este valle de lágrimas en “el país que no se parece a otro”, tenía la doble tradición yucateca y campechana: Soy medio “yuca” y medio campechano, / Crisol que se confunde y que se hermana, / Brisa y sol en la playa campechana, / raza y nervio en el suelo meridano. Y qué decir del juego de contrastes no exento del fino humor que era una segunda parte de su ser, como en Tu Venganza: Sobre su risa de niña / -risa que suena a tintín- / Puse mis labios: rapiña / De lobos en un jardín… / Tu pago… ¿Cuál fue tu pago? / Tu venganza, ¿Dura y ruin? / A cambio de tanto daño / ¡Te me diste tú, sin fin!

Justo es aprovechar la publicación de este libro-homenaje, disponible en la Librería Universitaria, para reconocer la labor editorial de la Uady en la difusión del conocimiento y el rescate de nuestra cultura.

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