20 de Septiembre de 2018

Opinión

Dos alcaldes muy exigidos en el sur

Como el primer tiempo de un partido cuyo final tanto desea el desesperado director técnico...

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Como el primer tiempo de un partido cuyo final tanto desea el desesperado director técnico, la mayor parte de los 11 presidentes municipales aguardan el fin de 2016 para poner en marcha sus proyectos de gobierno. Esto ocurre en Othón P. Blanco (Chetumal) y Bacalar, cuyos alcaldes Luis Torres Llanes y Alexander Zetina Aguiluz están obligados a responder a los electores que depositaron en ellos su confianza.

Sin ser colaborador formal del gobernador Carlos Joaquín González, Torres Llanes es su aliado más destacado en la zona más sensible de Quintana Roo, ya que el capitalino puede presumir la fiereza de un voto que desterró a ese priismo enfermo de corrupción que se cansó de patear a su pueblo.

Torres Llanes tiene que concentrar a sus colaboradores en las tareas más efectivas que no se agotan en las labores de bacheo tan aclamadas por la ciudadanía. Pero el plan de largo aliento del primer gobierno no priista tiene que hacer la diferencia, más allá de los modales bonachones del señor alcalde que trabaja solitario en los camellones.

En Bacalar, el profesor Alexander Zetina tiene que aprovechar el voto de confianza de una población sedienta de un liderazgo diestro, una vez concluida la caricaturesca y dañina gestión del priista José Alfredo Contreras Méndez, “El Chepe”. Porque supongo que la creación de este municipio no tuvo por objetivo el enriquecimiento de sus autoridades, mientras el pueblo sigue anclado en su miseria.

El 2016 está por concluir, y estos alcaldes sureños deben hacer un alto en el camino para replantear su estrategia en el segundo lapso del partido. Y el tiempo es un tesoro que no pueden desperdiciar a partir de enero, cuando el desempeño de sus antecesores ya no sea excusa válida para flotar en medio campo.

Eventitis de dos funcionarias

Dos funcionarias estatales padecen el mal de “eventitis”, ya que aparecen en actos públicos donde su presencia no es tan obligada que digamos. Las palmas se las lleva la Secretaria de Salud, Alejandra Aguirre Crespo, secundada por María Elba Carranza Aguirre, directora del DIF Estatal.

No faltan a un solo evento, pero se saca la lotería quien logre encontrarlas en sus respectivas oficinas. Las quejas van en aumento.

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