20 de Mayo de 2018

Opinión

Educación vial y reacciones ante el peligro (2)

Lo más importante en un accidente, en el cual se revienta la llanta del vehículo, es no pisar el freno, sobre todo bruscamente

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Con demasiada frecuencia vemos accidentes, en muchas ocasiones trágicos, debido a que al vehículo se le revienta una llanta, casi siempre circulando en línea recta, pero, eso sí, con exceso de velocidad; cuando esto ocurre lo más importante es conservar la calma, sin asustarnos.

Lo más importante es no pisar el freno, sobre todo bruscamente, como lo hace toda la gente que no está condicionada mentalmente a reaccionar adecuadamente ante esta situación inesperada.

En estos casos lo que sí hay que hacer es sujetar con fuerza y firmeza el volante con las dos manos, girando sin brusquedad lo que sea necesario para mantener el vehículo en la dirección adecuada.

Mantenga el pie en el acelerador y levántelo con suavidad, nunca bruscamente, y deje que el motor vaya disminuyendo por sí solo la velocidad del coche y cuándo éste haya reducido suficientemente la velocidad, entonces sí frene, pero poco a poco, y arrímese a la cuneta de la carretera para cambiar el neumático.

Otra situación que ocasiona accidentes de gravedad, casi un distintivo del periférico, es cuando el vehículo patina al estar el pavimento mojado.

En esta condición es importante manejar con precaución, es decir, conservando la distancia, sin salirnos de carril por el que circulamos y nunca frenando con brusquedad; pero si el vehículo patina, no pise el freno, ni levante el pie del acelerador; gire el volante en la misma dirección hacia donde patinan las ruedas traseras, es decir, si la parte trasera patina hacia la izquierda, gire el volante también hacia la izquierda, y viceversa. 

Tan pronto como el coche comience a enderezarse, entonces gire el volante en dirección opuesta, para evitar un nuevo patinazo en sentido contrario. 

Al mismo tiempo, suelte poco a poco el acelerador, nunca bruscamente, ya que esto producirá un efecto negativo en su control, y cuando se haya corregido el patinazo y controlado la tracción del motor, disminuya la velocidad frenando suavemente. 

Si en este frenado patinaran las cuatro ruedas del vehículo, suelte el freno para permitir la libre rotación de las mismas y controlada esta situación aplique nuevamente el freno con presión gradual y, controlada la dirección, retome la conducción moderadamente.

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