23 de Abril de 2018

Opinión

Ejemplos

Hay responsabilidades que fortalecen los valores, templan el carácter y purifican el espíritu de un ser humano...

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Tengo que reconocer que algunas veces me siento atemorizado ante la proximidad o la posibilidad de asumir una gran responsabilidad. Se bien, y es la educación que he recibido de mis padres y mis abuelos, que hay que asumir con valentía los compromisos, especialmente si implican beneficios importantes para una comunidad, un estado, un país o para la humanidad entera. Y eso me lo enseñaron con el ejemplo.

Hay responsabilidades que fortalecen los valores, templan el carácter y purifican el espíritu de un ser humano. Algunas veces es hasta imperativo buscar, perseguir, perseverar, prepararse y ejercer una alta responsabilidad para la cual se poseen las habilidades y talentos suficientes, dejando de lado cualquier asomo de falsa modestia, que asegurarán un ejercicio exitoso del deber que se asume.

Por eso no le envidio nada a “el ejemplo”, ha de ser mucha la presión que cae sobre tus hombros cuando una gran cantidad de personas te asumen poseedor de tan alta importancia e influencia como para lograr grandes cosas. Paulo Coelho dice: “El mundo cambia con tu ejemplo, no con tu opinión”. El ejemplo tiene el poder de cambiar al mundo, ¡Vaya responsabilidad! Pero, ¿es suficiente?

El francés Zinedine Yazid Zidane, considerado uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos, el famoso Zizou, dijo alguna vez: “No quiero ser una estrella, prefiero ser un buen ejemplo para los niños”, y probablemente lo fue y lo sigue siendo ahora ya como entrenador del Real Madrid, pero recordemos también que cometió un error, precisamente en el partido de su retiro de las canchas, que pudo haber tirado por la borda una gran trayectoria de liderazgo y éxito, al propinar un cabezazo en el pecho a Materazzi luego de que éste le dirigiera algunos improperios.

Reza un dicho: “La mejor herencia que puedes dejar a tus hijos es un buen ejemplo”, en estos tiempos en que los niños y los jóvenes carecen de una buena cantidad de ejemplos, puedes y debes constituirte en ejemplo para ellos y, ¿por qué no?, hasta para los amigos de tus hijos. Nos han dicho también que “las palabras convencen, pero el ejemplo arrastra”, y así pudiéramos continuar citando frases certeras que ejemplifican la importancia y trascendencia del ejemplo, pero pregunto de nuevo: ¿es suficiente?

Creo, como dice en su canción Franco de Vita, que NO BASTA. Hoy ante la enorme cantidad de peligros que se interponen en el camino de los niños y jóvenes que sueñan con un futuro promisorio, no basta, no es suficiente, claro que ayuda, por supuesto que tiene un alto valor el ejemplo, pero no, ¡definitivamente no basta!

Nuestros hijos necesitan que les comuniquemos nuestra visión gloriosa del futuro, necesitan en cada vuelta del camino una guía franca y certera, una mano amiga, un escudo que los proteja, una luz que los ilumine, las amenazas acechan a toda hora, en todo lugar, de modo que no, no basta.

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