21 de Julio de 2018

Opinión

El acoso escolar se vuelve más violento

Como una verdadera plaga que amenaza salirse totalmente de control, el acoso escolar o bulliyng se extiende en las escuelas de nuestro país..

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Como una verdadera plaga que amenaza salirse totalmente de control, el acoso escolar o bulliyng se extiende en las escuelas de nuestro país, provocando hechos cada vez más violentos, al grado de haber provocado ya la muerte de un niño en el estado de Tamaulipas.

El acoso escolar ha derivado de agresiones verbales, físicas y sicológicas, a hechos de violencia extrema entre los estudiantes, sin que hasta el momento, las acciones de las autoridades educativas de los estados del país hayan dado los resultados que se esperaban, porque los esfuerzos no están bien distribuidos.

De poco sirve que la autoridad educativa intente erradicar el problema del bulliyng en los centros educativos, si docentes y directivos no ponen atención a las conductas violentas de los estudiantes y los padres de familia tampoco se involucran en estos temas, argumentando que es un problema de las escuelas.

No debemos equivocarnos, la violencia que explota en las escuelas, se genera en un hogar donde los padres hacen caso omiso del comportamiento agresivo de sus hijos o en el peor de los casos, son ellos quienes ponen el mal ejemplo. Si un hijo ve que el padre le grita o golpea a la mamá, creerá que esa conducta es normal y si replica esa violencia contra sus compañeros de escuela, no tienen por qué llamarles la atención.

No señores padres de familia, un hogar donde la violencia es cotidiana, se convierte en semillero de hijos igualmente agresivos, porque si se relajan las reglas de conducta en la casa, los estudiantes pensarán que lo pueden hacer en la escuela sin esperar castigo alguno.

Muchos maestros piensan que su única obligación con los alumnos es brindarles conocimientos, pero esto es apenas una parte del proceso de aprendizaje; para que el estudiante acceda a una educación integral, requiere no sólo de eso, sino saber de valores como la solidaridad, el compañerismo y el respeto a los demás.

Las estadísticas marcan que México es el país donde se registra el mayor número de casos de acoso escolar en el mundo, un dato escalofriante que sin embargo, representa la relajación en la enseñanza de los valores éticos y cívicos que deberían estar presentes de manera permanente en la educación de nuestros estudiantes.

Dicen que el entorno violento en el que se ubican las escuelas contribuye de forma determinante en el comportamiento ofensivo de los alumnos, y ello es en parte verdad, pero también el bombardeo de imágenes agresivas a través de distintos medios, avivan el fuego de intolerancia y violencia que permea entre los estudiantes. Nos provoca una gran tristeza ver que cuando un alumno es agredido por otro u otros, siempre hay muchos más que observan y graban las agresiones, pero ninguno se atreve a separarlos.

Esto ocurre debido a que si algún alumno se atreve a intervenir, será marcado por los demás y después él será la próxima víctima de bulliyng, de ahí que los maestros, directores o demás personal que labora en las escuelas, deban poner un alto a estas conductas antisociales.

Los padres de familia, por su parte, tendrán que entender que su participación es la más importante, ellos tienen la autoridad sobre sus hijos para corregirlos y enseñarles que ser agresivo no los llevará a nada bueno cuando crezcan. Las víctimas o los victimarios de acoso escolar necesitan tratamiento profesional, mal harían en pensar que sólo el agresor debe ser atendido.

Las secuelas sicológicas para el niño agredido puede marcarlo para toda su vida si no recibe esa atención profesional; en muchos casos, la víctima de acoso escolar después se convierte en el victimario de otras personas, formándose un círculo vicioso donde se multiplican casi al infinito las conductas agresivas y antisociales.

El tema del bulliyng no puede ser tratado como un caso más de todas las tantas problemáticas que suceden en las escuelas del país, se trata de una bola de nieve que se va haciendo cada vez más grande y si no queremos que después se salga completamente de nuestras manos; es necesario actuar sin pérdida de tiempo.

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