19 de Septiembre de 2018

Opinión

El alto precio del costo barato

Unas industrias nacionales ajustaron precios y otras quebraron.

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Las tecnología y la estabilidad macroeconómica desde que el presidente Zedillo fomentó la inversión de las grandes tiendas de Estados Unidos en México y la apertura comercial sirvieron para controlar la inflación, ya que los productos se introducían a precios menores. Unas industrias nacionales ajustaron precios y otras quebraron, pero nadie calculó la depredación de empleos, especialmente de Yucatán, causados por efectos como el factor China y la desigualdad interna.

Desde antes del TLC las empresas norteamericanas podían establecerse en México, la tecnología les permitó administrar a distancia más eficientemente, factor clave de la  expansión de comercios y franquicias. Con el TLC se esperaba que la migración hacia Estados Unidos disminuyera, ya que muchas industrias iban a establecerse en México. 

Era un ganar-ganar, Estados Unidos se llevaba las utilidades de maquiladoras e industrias e introducía a su país productos baratos, México generaba empleo y dólares, pero nadie pensó en ese momento en dos fenómenos que acabarían con la promesa de felicidad: el factor China y la desigualdad norte-sur del país.

China.- Entró al comercio mundial el 11 de diciembre de 2001 y cambió el panorama comercial, miles de maquiladoras en México quebraron y muchas empresas de Estados Unidos también; la antes llamada mano de obra esclava fue legal de un día a otro y nulificó el efecto de empleo para México prometido en el TLC.

La desigualdad norte-sur.- El norte industrializado estaba preparado para el TLC, tenía industrias y su campo era mecanizado, los estados tienen pocos municipios y sus ciudades son  grandemente pobladas, tienen bancos regionales y la cercanía a Estados Unidos. En el sur tenemos estados con más de 100 municipios y hasta uno de 500, no tenemos un solo banco local desde Puebla hasta Yucatán y nuestro ingreso promedio es un 60% más bajo que en el norte.

No se puede tener desarrollo social sin desarrollo económico, pero no puede haber desarrollo económico sin entender el mercado. En el sur, tomando como ejemplo Yucatán, las diferencias de desarrollo son claras; en el norte no es así, las ciudades son más homogéneas. 

En el sur, las zonas del centro de la ciudad y los municipios pequeños son vulnerables a tiendas de descuento internacionales y de conveniencia que tienen amarrados a proveedores globales con precios que jamás van  a poder igualar; limitar su apertura y declarar zonas vulnerables es urgente no sólo para preservar el empleo de miles de mini pymes, sino para conservar la riqueza local.

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