26 de Abril de 2018

Opinión

El cambiazo

Lo primordial en estos momentos, en materia sanitaria, es acabar o reducir a su máximo posible la pandemia del dengue en Yucatán.

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Aunque no retumbó el suelo yucateco, mezcla de cualquier cantidad de laja y piedras más duras que los polcanes que suelen venderse en el parque beisbolero Kukulcán, casa de los –ojalá así sea este año- aguerridos Leones del patio, sí llamaron a la sorpresa algunos movimientos en el gabinete inicial de Rolando Zapata Bello.

Hubo 25 movimientos y la creación de nuevas dependencias que, en sí, son resultado de la fusión de otras que funcionaron en la gestión anterior que presidió la ahora secretaria general del PRI, Ivonne Ortega Pacheco. El objetivo, según el propio Ejecutivo estatal, es eficientar el aparato burocrático y ahorrar una buena lana que bien puede destinarse a otros asuntos de mayor prioridad.

De entrada, el titular de Salud, Alvaro Quijano, fue relevado por el también doctor Jorge Eduardo Mendoza Mézquita, graduado en la UADY y con un buen repertorio en diversas chambas. La verdad es que pocos –claro, con la excepción de los altos mandos gubernamentales- sabían de su presencia. Lo único que puede deseársele es que tenga la capacidad necesaria para cumplir con su nuevo encargo.

Lo primordial en estos momentos, en materia sanitaria, es acabar o reducir a su máximo posible la pandemia del dengue en Yucatán, así como de otros males o enfermedades que atormentan a la población. Para nadie es un secreto que el anterior secretario de Salud, por anguas o enaguas, se olvidó de la tarea de luchar contra el mosquito canalla que transmite el dengue y que ya ocasionó miles de enfermos y, fácil, una veintena de muertos en su variedad hemorrágica. Chance y don Alvaro Quijano se contagió del show de su anterior patrona y acabó faranduleando, aunque sea con artistas locales.

Rolando Zapata acabó por ratificar en su cargos a los titulares de Educación, Raúl Godoy Montañez, y de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, Eduardo Batllori Sampedro, ambos profesionales de calidad, no tan “grillos” y dedicados a lo suyo. La sugerencia es que de ambas secretarías se conozcan más sus trabajos, sobre todo en la del ex rector de la UADY, cuyo departamento de comunicación social interno es un total fiasco.

PRIMERA CAIDA.- Interesante movimiento que convierte a Roberto Rodríguez Asaf en una especie de “supersecretario” con tres funciones en una, la principal: el manejo de la plata. Carlitos Pasos, otro ex rector universitario, queda a cargo de la recaudación de impuestos, mientras que Humberto Hevia pasa a la Dirección de Transporte. Uf, menudo paquetote que hereda del polémico Henry Sosa. Buenos deseos para todos ellos.

SEGUNDA CAIDA.- La colocación de Ulises Carrillo Cabrera, ex asesor “todopoderoso” del gobierno de Ivonne Ortega, al frente del Isstey, donde se maneja la lana de los burócratas y jubilados. Su trayectoria es controvertida. Abusados.

TERCERA CAIDA.- El “maestro” Jorge Esma tendrá su propio Instituto de Museos o algo por el estilo. ¿Acaso Esma es la única fuente de cultura institucional en Yucatán?

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