23 de Septiembre de 2018

Opinión

El cáncer de las gasolineras

La instalación precipitada de gasolineras en Chetumal generó una resignación gradual en los capitalinos...

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La instalación precipitada de gasolineras en Chetumal generó una resignación gradual en los capitalinos, para quienes el tema dejó de ser noticia desde la recta final de la administración del ex alcalde capitalino Andrés Ruiz Morcillo, en cuyo trienio se cocinó prácticamente la totalidad de las autorizaciones.

De nada valieron los reclamos de cientos de madres de familia que intentaron evitar la instalación de una gasolinera en las cercanías del Palacio Municipal, en la contra esquina de una escuela primaria y a unos cuantos metros de otra estación de servicio perteneciente a una familia con mucho arraigo.

Otra gasolinera fue ubicada de plena avenida de Los Héroes, a unos cuantos pasos de una escuela secundaria. Para variar, los padres de familia y los habitantes de esa zona protestaron tan enérgica como inútilmente, sin que la autoridad municipal tomase en serio sus reclamos.

Recientemente inició la instalación de otra gasolinera, en el cruce de las avenidas Erick Paolo Martínez y del Magisterio. Los trabajos comenzaron sin que los vecinos tuviesen la oportunidad de reaccionar y tan sólo está pendiente la fecha de apertura.

A todo esto, si hubo una voluntad superior esto es lo de menos, ya que el principal responsable fue en su momento el Ayuntamiento capitalino que decidió por la libre, como si los habitantes fuésemos un lastre que tan sólo cuenta al momento de las votaciones.

El chetumaleño tiene todo el derecho del mundo a vivir en una zona seleccionada por las características óptimas: escuela cercana, parque de diversiones accesible, hospital a la mano, en fin, todo lo que agrada a nuestras familias.

Incluso, hay negocios que son bien recibidos por los chetumaleños, entre ellos una farmacia tan oportuna ante las emergencias de medianoche. Pero las gasolineras se encuentran en el polo opuesto, por el explosivo ingrediente de inseguridad, malos olores y caos vehicular.

Por ello ninguna gasolinera ha sido instalada en la Colonia Campestre o a unos pasos de colegios de alcurnia en nuestra capital.

Mucho tienen que decirnos las direcciones de Protección Civil a nivel municipal y estatal, pero sus titulares están convencidos de que sus tareas se limitan a vigilar el Mar Caribe en temporada de huracanes, descuidando asignaturas permanentes que deben ser atendidas exclusivamente por ellos.

Al menos otras dos gasolineras vienen en camino para Chetumal, y de nuevo los trabajos iniciarán de golpe y sin decir agua va a los chetumaleños. Porque el Ayuntamiento firmó un cheque en blanco y aprobó su instalación sin hacer la mínima observación, abandonando a su suerte a los chetumaleños y en particular a los damnificados que soportan una gasolinera a las puertas del hogar.

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