El circo de los "juniors" gobernadores

La noche del 15 de septiembre, durante la ceremonia del Grito de Independencia, Malova ondeó una bandera con su nombre inscrito con letras doradas debajo del escudo nacional.

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La emergencia nacional provocada por la inusual temporada de tormentas ha hecho más evidente lo que en mi opinión es el más grave problema político del país y del que se derivan muchas de nuestras deficiencias puntuales: los gobiernos estatales y locales.

Algunas estampas: el gobernador de Sinaloa, Mario López, que se hace llamar Malova, la noche del 15 de septiembre, durante la ceremonia del Grito de Independencia, ondeó una bandera con su nombre inscrito con letras doradas debajo del escudo nacional.

Es en serio, no bromeo.

¿Cuál es la lógica mental que hace que alguien piense que eso está bien?

Es el gobernador de Sinaloa. Donde están los municipios de Ahome y Culiacán, consistentemente ubicados en los diez más violentos del país. Pero eso sí: su nombre en letras de oro en la bandera.

Leo alguna discusión sobre si es legal, o si debía obtener un permiso de Gobernación. No. No nos sigamos equivocando y llenándonos de disputas jurídicas. No hay ley que frene la desvergüenza.

La cereza del cinismo: un empleado de Malova asumió la culpa; la bandera se la regaló el secretario de despacho del Ejecutivo, Gustavo Adolfo Zavala, quien asumió la responsabilidad. “El gobernador no sabía que era la bandera que íbamos a utilizar. Es responsabilidad mía haber entregado esa bandera”, aseguró en entrevista a un diario de Sinaloa.

Súmele usted a eso el show del gobernador de Guerrero, que quiso lavar —literalmente— su culpa de haber estado en una fiesta el viernes 13 fotografiándose sumergido hasta el cuello en todo charco que encontrara.

O el del Estado de México, con un espectáculo de otros tiempos en medio de la tragedia, o tantos otros que han mandado por delante a sus esposas a posar frente a las cámaras con cajas de donaciones de escenografía. En fin, la lista es larga.

Se acostumbra decirles señores feudales o virreyes a estos personajes. Creo que la figura es equivocada. Los señores feudales explotaban a sus súbditos, les extraían renta (por lo menos recaudaban).

Nuestros gobernadores son como juniors: no trabajan, no tienen, o piensan que no tienen responsabilidades; despilfarran el dinero que les da otro y nada disfrutan como el exceso, el boato. Y la mayoría de las ocasiones con un mal gusto que...

Twitter: @puigcarlos

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