20 de Septiembre de 2018

Opinión

El colapso laboral

Dependiente casi por completo de la burocracia en sus tres niveles – municipal, estatal y federal –, cientos de trabajadores han enfrentado una durísima temporada...

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Dependiente casi por completo de la burocracia en sus tres niveles – municipal, estatal y federal –, cientos de trabajadores han enfrentado una durísima temporada que los mantiene en estado de shock, comenzando por el Ayuntamiento capitalino que ha desalojado empleados por montones, incluyendo entre ellos a muchos aviadores disfrazados de asesores, así como supuesto personal de apoyo de regidores.

Y mientras el gobierno del estado se ha apretado el cinturón, recortando a quienes tienen doble empleo para dejarlos en una sola nómina, el panorama se complica para los egresados de centros de educación superior que han comenzado a tocar puertas, aguardando un modesto empleo en el sector público.

No hay antecedentes en el sur de un colapso laboral de estas dimensiones, cuyos efectos son devastadores porque el gobierno es el que genera la mayor cantidad de empleos aceptablemente remunerados en muchos casos, con la garantía de las prestaciones de ley, eludidas habitualmente por el sector privado.

De hecho, al menos 10 comerciantes y empresarios de Chetumal han dado el salto a la burocracia federal, estatal y municipal, algunos de ellos con un pie en la cámara empresarial y otro el gobierno del estado.

Las nóminas estatal y municipal están saturadísimas, y ya no están en condiciones de seguir dando acceso a nuevos solicitantes de empleo, quienes egresados de universidades deambulan con su certificado de estudios bajo el brazo, enfrentando el deshumanizado mundo real donde se tiene que contar con el pasaporte de esa recomendación del influyente.

La pesadilla laboral ha comenzado para muchos, pero otros ya llevan algo de camino recorrido.

Hablando de radiografías

En el Hospital General de Chetumal hay dos criterios para efectuar radiografías: si llegas con la receta de un Centro de Salud, te obligan a esperar una semana. En cambio, si llegas con receta de un médico particular, te piden que retornes al día siguiente. Quizá ello se deba a que aplican dos tarifas y siempre dan prioridad al que puede pagar más.

Lo cierto es que el servicio de radiografías está saturadísimo por los pacientes afiliados al Seguro Popular, quienes no son muy bien vistos por la burocracia de hospitales.

Cuestión de revisar qué está pasando en el Hospital General, para valorar la necesidad de adquirir otro equipo de rayos X, o ampliar el horario de atención a los pacientes.

Hay que destacar que el costo de una radiografía en una clínica privada oscila entre los 380 pesos, mientras en el Hospital General de Chetumal y el Hospital Materno Infantil Morelos el costo es de 160, sin contar con Seguro Popular.

Esto es un asunto urgente de salud pública.

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