26 de Septiembre de 2018

Opinión

El compromiso empresarial en la lucha contra el cambio climático

El Acuerdo de Paris, firmado a finales del año pasado y que presentó un avance muy importante...

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El Acuerdo de Paris, firmado a finales del año pasado y que presentó un avance muy importante en el compromiso público y político para no rebasar 2ºC en la temperatura media mundial obliga a países y gobiernos a implementar acciones puntuales para que sus economías avancen a ser menos dependientes de combustibles fósiles y protejan los bosques, selvas y ecosistemas marinos que pueden capturar y almacenar Gases Efecto Invernadero (GEI).

Nueva legislación, incentivos fiscales, impuestos al carbono, promoción a empresas responsables y otros esquemas han sido ya implementados (o al menos, tratado de implementar) por los gobiernos de los países para tener un mayor control de la industria; sin embargo, el panorama no es sencillo.

Ya hemos visto lo que sucedió hace unos días en Estados Unidos, cuando la corte rechazó el Plan Clean Power de Barack Obama, que apuntaba a limitar las emisiones de GEI en las centrales eléctricas que funcionan con carbón; lo mismo ha pasado en México con legislación relacionada con cambio climático, en especial para el sector turístico, que ha sido vista como un compromiso de reducción muy ambicioso y caro e incluso como un freno al desarrollo para ciertos sectores.

Y creo que nos ha faltado mucho como sociedad, como organizaciones y como academia trabajar de la mano con el sector privado para evaluar el cómo si, en lugar de pensar en el cómo no; cierto que debemos seguir regulando ciertas actividades en espacios vulnerables, pero también es cierto que debemos entender la lógica empresarial, e incentivar aquellas acciones que pueden llevar a tener beneficios importantes para la conservación de los ecosistemas.

Hace unas semanas conversaba con una mujer empresaria de la zona, que me comentaba la inversión que hace la cadena de hoteles que representa para disminuir las emisiones de GEI a través de nueva tecnología, sin ningún tipo de incentivos fiscales. ¿No deberíamos documentar y replicar estas prácticas? ¿O debemos esperarnos hasta que las leyes salgan y entonces limitarnos a obedecerlas? Creo que si tenemos una visión de esperar a que la autoridad me regule, los resultados podrían llegar demasiado tarde. 

Las opciones el día de hoy para medir las emisiones de GEI, controlarlas, disminuirlas y reducir el impacto en el medio están relativamente al alcance de la mano; ya existen empresas turísticas que lo realizan y que han tenido buenos resultados; por otro lado, existe una tendencia importante a invertir en el cuidado de ecosistemas como una medida de compensación a las emisiones de carbono; es decir, yo como empresa genero emisiones, puedo medirlas, disminuir lo posible, pero aún así no lograré disminuir por completo las emisiones ya que hay procesos que requerirían inversiones extraordinarias o simplemente no son viables. Pero, ¿qué pasa si yo invierto en reforestar un sitio, o cuidar un ecosistema que está capturando CO2 para convertirlo en oxígeno? Si lo cuidamos, entonces estamos manteniendo los pulmones del planeta y dando ejemplo de que el sector privado puede involucrarse en la conservación.

¿Es difícil? No es un proceso complejo, aunque se necesitan ciertas bases de conocimiento y enlaces para lograrlo. En Sustentur, siendo congruentes con nuestro compromiso, hemos medido las emisiones de GEI de nuestra operación anual, hemos implementado prácticas sencillas para reducirlas y también hemos “comprado” bonos de carbono (que es la expresión técnica por la cuál un ecosistema mantiene el equilibrio climático) en proyectos avalados internacionalmente, para lograr “compensar” nuestras emisiones. Es decir, nosotros generamos por nuestra operación poco más de 15 toneladas de Co2 por año, pero nos hemos comprometido a apoyar la conservación de ecosistemas que capturan 20 toneladas de CO2 en un año, lo que nos permite ser una empresa carbono neutral.

Si logramos como sector privado y social, generar estos instrumentos económicos de protección al ambiente, y de ahí los empujamos como una política empresarial e incluso pública para los negocios turísticos, las leyes serán menos necesarias y los resultados serán más efectivos.

Los invito a sumarse a este compromiso, cada quien desde su trinchera, para disminuir nuestras emisiones de Gases Efecto Invernadero desde el sector turístico, e innovar en la protección de los ecosistemas.

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