15 de Noviembre de 2018

Opinión

El derrumbe

Por allí también se ha manejado que Alvar apoyó a sus familiares con cargos de “aviadores” en otras áreas de dicho sector gubernamental.

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¿Qué sucede en el sindicato local de trabajadores de la Secretaría de Salud? Simplemente que los vientos de cambio empiezan a soplar y, ante el debilitamiento y el desgaste natural después de varios años en el cargo, el actual dirigente, Alvar Rubio Rodríguez, no tiene la sartén por el mango.

Gloriosos eran los tiempos en que el también diputado del PRI y especializado en agredir a reporteros que documentaron sus “lindezas”, entre éstas darle duro al “chupirul” y proferir amenazas e insultos contra sus detractores o personas que no le adularon sus tonterías, era, virtualmente, el rey tuerto en una tierra de ciegos o, mínimo, de lamebotas.

Pero enfrenta la dura realidad y competencia con sus adversarios que, la verdad, ya no lo quieren en el puesto del que, dicen, se sirvió con la cuchara grande en los recientes seis años, pues coartó a sus enemigos, consiguió despedirlos, se metió al bolsillo buenas cantidades de plata y jugueteó con las plazas laborales de la sección 67 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSS), lo cual permite tener espléndidas tajadas de billetes.

Por supuesto que en los recientes años, Alvar Rubio tuvo el “visto bueno” del anterior Gobierno estatal que presidió Ivonne Ortega Pacheco, quien resultó ser prima del dirigente sindical. Para nadie fue raro que Rubio Rodríguez, con su famosa “ola roja”, operara múltiples acarreos para actos partidistas y también sirviera como grupo de choque para ponerles un alto a los disidentes que se quisieron rebelar, ya sea en su contra, o ante la entonces mandataria.

Por supuesto que, durante su gestión, decenas de fulanos obtuvieron beneficios en grande. Puestos laborales seguros sobre empleados que tienen años en la dependencia de Salud a base de contratos. Por allí también se ha manejado que Alvar apoyó a sus familiares con cargos de “aviadores” en otras áreas de dicho sector gubernamental.

Pero, al final, todo termina por derrumbarse. Al parecer, el supuesto líder se olvidó de tender puentes de conciliación con sus enemigos, sobre todo que desde el año pasado los aires gubernamentales cambiaron. No más una pariente suya. Y, de entrada, el nuevo titular del Poder Ejecutivo estatal, Rolando Zapata Bello, no tendría que estar de acuerdo con los métodos trogloditas del también legislador local, puesto al que llegó como parte de las negociaciones entre grupos políticos. Que le pregunten a sus votantes del sexto distrito si Rubio Rodríguez ha vuelto, siquiera, a dar una caminata por sus zonas electorales. Ni de casualidad.

PRIMERA CAIDA.- La llamada planilla “blanca” que encabeza Josefina Mis y Gómez tiene una encomienda: botar a Alvar mediante el voto de los sindicalizados, el próximo 15 de noviembre.

SEGUNDA CAIDA.- Aquel episodio del supuesto levantón de Carlos Piña Alberto, quien habría sido su potencial adversario, ya quedó en el olvido. El dizque secuestrado sólo quedó en el ridículo, pero no influyó para rebajar la animadversión por Alvar.

TERCERA CAIDA.- ¿Alvar tiene miedo? Ya no tiene protección.

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