24 de Septiembre de 2018

Opinión

El despertar de la censura

Las noticias falsas son un éxito de ventas en el universo digital.

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Las noticias falsas son un éxito de ventas en el universo digital. Comercian con el morbo más simple de todos: darle al público lo que quiere leer para seguir en su mundo feliz. 

En Estados Unidos, Facebook formuló siete medidas de control (o censura) para advertir a los usuarios sobre la veracidad o falta de ella de ciertas noticias que se publicitan en su “timeline”, quedado en manos de un grupo de medios y censores, determinar veracidad y fuentes, y dependiendo de ello, su entrada a la red social sin una espantosa “x” de advertencia.  

De buenas a primeras, deberíamos estar, sino preocupados, sí extrañados ante la sencillez con que los usuarios aceptan estas políticas. Cierto, dicen que el objetivo es mejorar la experiencia digital en la red social pero ¿a cambio de qué? De reproducirse este escenario en el mundo fuera de línea, los “twitteros” y “facebookeros” estarían ya en las calles clamando el respeto a la libertad de expresión y acusando una enésima intentona de la autoridad por censurar, por ello es extraño que muy pocos usuarios, aún en Estados Unidos, levanten la ceja ante este velado primer paso por colocar candados digitales. 

No podemos negar que hay un problema sobre la veracidad de la información que circula en la web, y esto ocurre desde los primeros años de las redes sociales, la eterna lucha entre los datos simples y la información fidedigna, los usuarios y los periodistas, los “hipsters” y los fotógrafos. Noticia vieja, por no decir más. Sin embargo, no importa cuánto avancemos en la “viralización” y la conectividad informativa, siempre tendremos el problema básico: qué es y que no es verdad en internet, y para resolver ese dilema quien esto escribe (y espero que muchas gente más), apuesta por los propios usuarios y no por una entidad censora. 

Humanos como somos, suspicaces como la evolución nos ha forjado, sabemos que toda medida de control inicia con buenas intenciones, en este caso, Facebook quiere ponerle fin a los intereses detrás de las noticias falsas, ya sean políticos o económicos, que levantaron muchísimas sospechas tras la elección de @realDonaldTrump. Pues sí, muy bonita idea, pero esto representa también un sacudón a la idea de la libertad en internet, donde supuestamente todo está permitido porque sus usuarios tenemos la capacidad de discernir y reconocer la falsedad de la mentira… o eso es lo que nos hemos querido vender desde hace años. 

Esta censura “light” en Facebook debe tener puntual seguimiento, pero aún más, llevarnos a una reflexión sobre nuestro comportamiento digital, causa única del “boom” de noticias falsas en las redes sociales. Si nosotros, los usuarios de a pie, pusiéramos un poco más de empeño en bien emplear los recursos digitales, no habría tal nivel de compartición de noticias falsas o sensacionalistas  que las conviertan en una realidad, porque nos agrade o no, cada “retweet” a una nota irreal, le regala veracidad. 

En 140 caracteres

#TristePeroCierto Una bala no tiene el mismo impacto en Alepo y en París; su realidad es distinta. Lo sabemos, pero da pena aceptarlo. 

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