17 de Diciembre de 2018

Opinión

El diablo se esconde en los detalles

Uno de los puntos de la iniciativa de reforma energética que están más claros es el de los “contratos de utilidad compartida”, donde el Estado se asocia con una empresa privada, pero no pierde el control del producto final.

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Esto recién comienza. La iniciativa de reforma energética que firmó hace unas horas el presidente Enrique Peña Nieto es apenas una célula latiendo… aún falta mucho por recorrer y negociar para que se convierta en un bebé completo.

“Es un avance de algo que se ha estado esperando en los últimos 12 años”, me decía ayer John Padilla, managing director de la consultora en energía IPD Latin America. Pero antes de irse me dejó otra frase contundente: “El diablo se esconde en los detalles”.

Si bien es cierto que están a la vista las cinco grandes avenidas por las cuales circulará la mayor parte de la discusión a partir de ahora en las cámaras, hay muchos ajustes y definiciones específicas dentro del sector energético —en la letra pequeña— que pueden hacer mover la balanza de una reforma de fondo a una reforma moderada o tibia.

En las 29 páginas de la propuesta presidencial (y donde se nombra en 18 ocasiones al presidente Lázaro Cárdenas) hay mucho más de antecedentes e historia que de “carnita” concreta de cómo será esta reforma.
“Las grandes dudas y los detalles solo se aclararán cuando se aprueben las reformas secundarias, ésta es la parte importante del asunto”, agrega Padilla. 

Uno de los puntos que están más claros es el de los “contratos de utilidad compartida” (o profit-sharing contracts), donde el Estado se asocia con una empresa privada, pero no pierde (como puede suceder en una concesión) el control del producto final.

“Si bien este formato puede ser un poco menos rentable para una compañía privada que la concesión, creo que esto no deja de quitarle atractivo a la propuesta para las petroleras internacionales”, agrega Padilla. Solo basta mirar el mapa del Golfo de México para ver la saturación de pozos en el lado estadunidense y lo virgen del lado mexicano. 

“Hay pocos países con este régimen que se propone, pero México es diferente tanto desde el punto de vista geográfico como de reservas. No podemos compararnos con otro país”, me explicaba John
Padilla.

Habrá que estar más atentos que antes, porque se viene la parte más interesante: la de los detalles (sí, donde siempre se esconde el diablo). 

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