20 de Noviembre de 2018

Opinión

El fuero me da risa

Grandes traiciones se dieron al amparo de esta atribución constitucional ahora acotada

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El fuero es esa forma de navegar por esta vida antes de ir a legislar. El fuero es un logro fundamental en la vida de los gremios, sobre todo aquellos que gozan de la dicha inicua de vivir aferrados al curul como si de un mundo de caramelo se tratara. El paraíso mismo de la impunidad, debidamente blindados contra los avatares siniestros de la vida cotidiana donde el peladaje se declara mundo.

Malhaya de aquellos resentidos sociales que empujaron de manera inocua la iniciativa de arrancarle al fuero, una de las grandes aportaciones que México le ha entregado al planeta y sus alrededores, sus preciados blindajes construidos por las manos de elfos y hobbits de la democracia, para salvaguardar a las almas puras de las acechanzas del Sauron de los poderes fálicos, digo fácticos. Y claro, servir a manera de escudo contra las inconformidades del populacho y la ociosidad civil que todo les molesta, que nada les embona, que cualquier triangulación les parece la piedra angular de algún  enriquecimiento inexplicable.

Grandes tradiciones se forjaron al amparo del fuero: la límpida imagen de diputados comportándose cual mirreyes y papaloys, el sereno hallazgo de estilos de vida de funcionarios y achichincles que serían envidiados por príncipes y sultanes, así como el espectáculo espléndido de grandes próceres de la patria almacenando poderes, recursos y atascones teiboleros.

Hoy todo esto ha sido reducido a su mínima expresión, como si cualquier diputado o senador quisiera estar protegido únicamente en el ejercicio de su libertad de expresión, y no en su capacidad para ejecutar inicuos latrocinios por las vías del debido proceso.

Lo bueno es que a pesar de los esfuerzos de los fariseos de izquierda que aún lloran la muerte de Hugo Chávez (bueno, también lo hacen los que vivían de criticarlo, de señalarlo y ahora se les ve un poco extraviados, en calidad de huérfanos; bueno, hasta el Mirrey de España, quien de forma grosera un día mandó callar al comandante, ahora le dio trato de estadista), el Presidente ha salido indemne de estos excesos y mantiene, como debe de ser, el fuero constitucional con todas las de la ley y conforme a derecho.

Excesos de los que El Preciso ha escapado cual James Bond contra el Doctor No, porque estos resentidos sociales son capaces de organizar su grupo de autodefensa y darle un trato al estilo de la maestra Gordillo. Qué bueno que con toda confianza el señor de Los Pinos esté blindado. El Tlatoani no debe llorar por un fuero que le ha pagado mal.

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