20 de Julio de 2018

Opinión

El maestro y la flor

Esperan que las autoridades culturales de Yucatán apoyen y difundan el galardonado corto animado 'El maestro y la flor', de Daniel Irabién.

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Pocas veces se puede decir algo del cine en nuestra entidad, pues fuera de las proyecciones en ciclos y festivales, la producción cinematográfica en Yucatán es prácticamente una rareza, tanto por la falta de apoyos como por la escasez de visibilidad, ya que un cine que no se ve no existe… Sin embargo, en contadas ocasiones nos topamos con un esfuerzo en este rubro que logra destacar.

Este es el caso del corto animado “El maestro y la flor”, escrito y dirigido por Daniel Irabién, que en el 2011 ganó el XI Concurso Nacional de Producción de Cortometrajes del Instituto Mexicano de Cinematografía, beca cuyo estímulo económico permitió realizar dicho cortometraje.

Dos años después, en 2013, se terminó y el corto comenzó su periplo en circuitos de exhibición siendo selección oficial de Ícaro, Festival Internacional de Cine en Centroamérica y del 29o Festival Internacional de Cine de Guadalajara. No es sino hasta 2014, en abril de este año, cuando fueron reconocidos con la Diosa de Plata como mejor cortometraje animado, en la 43a entrega de las Diosas de Plata de la Asociación de Periodistas Cinematográficos de México.

Este logro, si bien es significativo, apenas es la punta de lanza de un recorrido que apenas comienza a través de diversos festivales. Todo lo anterior cobra especial relevancia, ya que es talento yucateco y local el que conformó este equipo ganador, ya que en los créditos podemos destacar la producción de Miguel Villasuso, en la animación a Mariel Buenfil y Edilberto Barrero, en los fondos y colores al artista cubano residente en Mérida Adriel Prieto y en la edición a Alberto Irabién.

Los arriba mencionados no son todos los que están, pero son una muestra representativa de diversos talentos locales que se han destacado en otros rubros y que juntos dieron como resultado un producto cultural excelente, pues en poco más de 8 minutos “El maestro y la flor” lleva al espectador por todo un abanico de emociones que van desde la alegría a la tristeza, pasando por la melancolía, la frustración, la impotencia, la ternura, el amor y la resignación, tan sólo para terminar con un cierto dejo esperanzador.

Este corto hecho de forma artesanal con acuarelas a mano, con música de fondo y acordeón interpretados por Tres Tristes Tangos, hace que esta animación sea digna de presentarse en el estado donde se originó. 

Ojalá nuestras autoridades culturales no se hagan de la vista gorda y gestionen un foro adecuado para su proyección, ya que fue avalado por Imcine y Conaculta, por lo que no debe pasar desapercibido como tantos otros que, sobrados de talento, adolecen de apoyo… En fin, ¡albricias!

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