El momento

Me roba la conciencia, me roba la calma y deja un rastro de culpa y pasión.

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Interrumpí el silencio de la noche, rasgando la calma con su nombre, y dejé que se perdiera en mí mientras yo me perdía en él, a escasos centímetros del cielo.

Me roba la conciencia, me roba la calma y deja un rastro de culpa y pasión sobre lo desnudo de mi espalda. Viste mi cuerpo con las sombras que dibujan las cortinas y me deja a merced de la noche, oscura y tranquila.

Queman sus ojos sobre mi cuerpo, pero queman más sus labios sobre mi cuello o sus dedos extraviados enredados en mi cabello.

Esta noche hago de dibujar confesiones en su piel un arte. Esta noche escribe con besos palabras que sólo yo sabré. Esta noche es como muchas noches y como ninguna otra, otra vez.

Le miro y me quedo reflejada en su mirada, con nada más que sus ojos sobre mí, atrapada, inmóvil, dedicándole la noche misma, compartiendo la lluvia, el encanto por mi pasión, el anhelo por su deseo. El momento.

Le regalo un beso para que haga con él lo que quiera, para que lo use o lo guarde, para que lo queme, para que lo pierda. Y le concedo un instante en mi vida, uno que me sabe más o menos a eternidad.