20 de Septiembre de 2018

Opinión

El PRD le juega duro al PAN

Sorprende la pasividad o ausencia del PAN en el debate de los temas fundamentales.

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En virtud del sistema presidencial con gobierno dividido, como ha ocurrido desde 1997, la clave del proceso reformador no lo da el gobierno sino la oposición. Lo singular de estos tiempos es que haya sido la izquierda la fuerza que se anticipó a promover una agenda concertada de cambios fundamentales, primera vez desde que se fundó el PRD. El presidente Peña les tomó la palabra con la convicción de la necesidad de las reformas; el común denominador ha sido regular a los poderes fácticos para que el Estado pueda hacer valer el interés general, esto es, revertir la mala herencia de Calderón en la Presidencia.

El PAN de Madero pudo sumarse al proyecto reformador, no así el PAN de Felipe Calderón. Las dificultades para el acuerdo no derivan de los intereses creados, sino de las divisiones del otrora partido gobernante. Sin embargo, no son las elecciones pasadas sino las futuras, las de julio de 2013, las que han comprometido el acuerdo. Los duros del PAN han endurecido a Madero y lo han hecho rehén de un interminable debate preelectoral. Juego de espejos que le hacen actuar de manera contradictoria, como en Veracruz, donde denuncia lo mismo que hicieron Miguel Ángel Yunes e hijos en la entidad, ahora conversos al PAN.

La izquierda conserva la iniciativa. Ayer sábado, mal día de prensa, es aprovechado por el coordinador de los senadores del PRD, Miguel Barbosa, para demandar la realización de un periodo extraordinario después de los comicios del 7 de julio. Afirma que para la vigencia plena de la reforma educativa se requiere reglamentarla, así como abordar el tema del régimen financiero de estados y municipios, la concreción del nuevo órgano constitucional anticorrupción y la reforma en democracia participativa.

Sorprende la pasividad o ausencia del PAN en el debate de los temas fundamentales. Las elecciones próximas lo han desviado de ruta y lo que más se le escucha son reclamos y amenazas de romper el Pacto, hasta porque un grupo de militantes del PRI maltrataron a un candidato municipal en Baja California, incidentes que revelan que mentes lúcidas del PAN han perdido perspectiva y han hecho de su tarea la disputa interna y el cifrado deseo de reventar al Pacto.

El PRD piensa, actúa y habla de reformas; el PAN de trampas electorales reales o imaginarias. La virtud del desencuentro preelectoral es que los gobiernos se van corriendo hacia la imparcialidad. La denuncia del PAN como opositor no es muy distinta a la del PRI cuando era opositor. Lo importante es que ahora la socarronería de gobiernos y delegados, propia de los años del panismo, cede a la exigencia por la imparcialidad, a pesar de la persistencia del reclamo y el señalamiento de que nada se ha hecho. La diferencia es que la izquierda no pierde claridad sobre lo que importa.

Los intereses del PRD están salvaguardados. Oaxaca, el único territorio a mantener, se perfila sin dificultad mayor, incluso en Benito Juárez, Quintana Roo, tiene buenas perspectivas y de allí, un nuevo estado para la izquierda en 2016. El PAN está en dificultades; se dibuja un resultado adverso en Baja California; en Sinaloa el gobernador juega con todos los partidos y en Puebla Moreno Valle coloca piezas desplazando a los panistas originarios. Podría hacer la chica en algunos ayuntamientos en Tamaulipas y otros lugares, pero no daría para compensar la derrota de Baja California y la barrida de Chihuahua.

El miércoles habrán de encontrarse los coordinadores parlamentarios para definir la agenda del periodo extraordinario. El senador Barbosa, con inteligencia y cálculo político, sugiere que las normas reglamentarias en materia de ley de telecomunicaciones tengan un diseño apresurado; también que la reforma financiera se atienda con más tiempo.

En ese escenario el tema central no serán los comicios que se aproximan, sino cómo continuar con las transformaciones que detonó el acuerdo de la pluralidad con el gobierno. El PAN se va quedando a la zaga en la discusión de la agenda de los cambios. Queda claro que no es un problema de Madero, sino efecto de la embestida calderonista contra el Pacto y la dirigencia del PAN.

La corriente que ahora dirige al PRD entendió primero que el PAN los nuevos términos de la política nacional y las consecuencias de un gobierno inmovilizado por la intransigencia opositora, precisamente lo que le ocurrió al PAN cuando ganó el poder nacional. Anticipó que su dificultad mayor era transitar sin heridas por los comicios locales; suscribió coalición en varios estados, algunos malogrados por descuidos de forma. Su tarea es llegar a otra difícil estación, las elecciones intermedias de 2015, cuando enfrentará a Morena. Queda claro que el PRD ha apostado fuerte, gana tiempo y espacio a costa del PAN.

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