17 de Diciembre de 2017

Opinión

El puente revolucionario

El detonante de la Revolución fue terminar con los 30 años de absolutismo presidencial de don Porfirio Díaz, cuyo arribo al poder fue por las armas fingiéndose antirreleccionista.

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La mayoría de los estudiantes, pero sobre todo los maestros, agradecen a los héroes del 20 de
noviembre por brindarles el puente del 19, aunque sepan poco de ellos, porque la historia oficial de

México debería parecerse a la “judicial” que al menos intenta reconstruir los hechos, sin embargo se
parece más a la CNDH porque sólo protege victimarios sin importar mucho las víctimas.

La RevoluciónMexicana ocurre 100 años después del inicio de la guerra de Independencia administrativa de España, pues las condiciones sociales y económicas continuaron prácticamente sin cambios, sólo los caudillos dieron rienda suelta a sus ambiciones, por eso el detonante de la Revolución fue terminar con los 30 años de absolutismo presidencial de don Porfirio Díaz, cuyo arribo al poder fue por las armas fingiéndose antirreleccionista.

Don Francisco I Madero inicia el 20 de noviembre de 1910 la insurrección, haciendo que el tirano
renunciará a poco después y que al partir al destierro dijera: “Madero ha despertado al tigre, a ver si puede domarlo” y a menos de un mes de la llegada de Madero al poder, Emiliano Zapata se levanta en armas por no iniciar los objetivos agrarios; los asesores espirituales de don Francisco pueden más que los terrenales y toma decisiones que lo conducen a la muerte, no por el tigre sino por el chacal Victoriano Huerta; Venustiano Carranza saca del poder al chacal, promueve la constitución de 1917, y el asesinato de Zapata y en Tlaxcalantongo fallece en un atentado auspiciado por Álvaro

Obregón que no había sido designado para sucederlo en el poder, tomándolo por la fuerza; cuando termina su periodo presidencial, Obregón cede el poder a Plutarco Elías Calles, pero nuevamente la ambición lo lleva a buscar la presidencia contraviniendo la regla fundamental del Sufragio Efectivo no Reelección, no sin antes haber fusilado a sus adversarios Francisco Serrano y Arnulfo R. Gómez, y a Francisco Villa por no apoyarlo; su reelección no pudo consumarse porque fue acribillado en la bombilla, “Quién mató a Obregón. Calles…se la boca…”. Don Plutarco corrió con mejor suerte pues Lázaro Cárdenas sólo lo exilió al llegar a la presidencia.

El final de la revolución es difícil de ubicar, ya que para algunos se interrumpió y para otros nunca existió, puesto que el movimiento sólo fue político: “Quítate tú para ponerme yo”, pues el cambio social y económico que identifica a una Revolución aún no se consigue porque los ricos y poderosos lo son aún más y los pobres igual.

Los motivos que originaron la revolución siguen sin cumplirse, esperando completarse hasta que exista una sociedad civil educada, bien informada pero sobre todo comprometida, pues el tiempo de los caudillos se ha agotado y quien no conoce su historia está condenado a repetirla: “El pasado es el mejor espejo, en él se refleja el porvenir”.

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