19 de Julio de 2018

Opinión

El que no enseña no vende

Si me comunico eficientemente la gente me va a conocer, voy a poder generar un vínculo de empatía con ella y me va a aceptar.

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En Relaciones Públicas existe el concepto de Face Time, que se refiere al tiempo que se debe pasar ante las cámaras, para generar presencia entre la gente. Así como los artistas constantemente van a programas de televisión, entrevistas, etc., así también lo deben hacer los políticos, porque si la ciudadanía no los ve, no va a querer votar por ellos.

Con el cambio de gobierno, muchos de nuestros políticos desaparecieron de la opinión pública al terminar sus encargos y han ido regresando conforme les dan nuevos nombramientos. ¿Por qué pasa eso? Solo hay una explicación: no tienen una estrategia personal de comunicación. Mientras están en un cargo público, se rodean de un staff que les publica, redacta, agenda y hace las relaciones públicas por ellos. Cuando ese cargo termina, termina también ese staff.

Como nunca se preocuparon por manejar sus redes sociales, mantener el contacto con los líderes de opinión, o posicionarse con un tema específico, ahora no tienen de qué hablar. Ven a la comunicación como un gasto, más que como una inversión. La ecuación es simple: si me comunico eficientemente la gente me va a conocer, voy a poder generar un vínculo de empatía con ella y me va a aceptar.

¿Cuál es el resultado? Más votos, más elecciones ganadas y más aprobación de mi trabajo. Uno de los principios de la comunicación es que es inevitable. Si de todos modos vamos a enviar un mensaje, pues que sea uno que nos beneficie ¿no?

Ya que tocamos el inevitable envío de mensajes, hay algo que no deja de inquietarme. La consejera presidenta del IPEPAC ha admitido ejercer tráfico de influencias, violación a los derechos laborales de cinco personas, nepotismo y censura. Hasta la fecha no he visto que haya presiones, investigaciones o pronunciamientos al respecto.

¿Cómo vamos a confiar en una institución ciudadana e imparcial, cuando su presidenta comete estas arbitrariedades y ningún partido político hace mucho caso al asunto? ¿Cómo vamos a confiar en una Legislatura que no le da importancia al tema? A menos que sea porque ellos la pusieron, han de pensar que ahora se tienen, nos tenemos, que aguantar. Todos cometemos errores, a veces confiamos en la gente y ella no responde.

Lo importante es rectificar, si no funciona y abusa de su poder, que se vaya. Porque si en dos años llega a ser candidato algún familiar de la presidenta, no nos va a extrañar que se pase por alto cualquier tipo de irregularidades en su campaña. La falta de legitimidad en un proceso electoral es algo muy grave; la falta de confianza en un Instituto electoral, con consejeros ciudadanos, es algo muy grave.

La complicidad de las autoridades también es algo muy grave.  Veo un Congreso muy apagado, ¿será necesario que les llevemos una dotación de café para que no se queden dormidos en sus laureles?

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