16 de Enero de 2018

Opinión

El reto, las complicaciones y la promesa de La Laguna

La tasa histórica de homicidio doloso en la ZML rompió su máximo en 2008.

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El jueves en la mañana representantes de nueve secretarías de Estado, convocadas por la Subsecretaría de Prevención del Delito, en un salón de un hotel de Torreón se reunieron con diferentes funcionarios de los gobiernos estatales de Coahuila y Durango; representantes de los municipios de Torreón, Lerdo y Gómez Palacio; organizaciones de la sociedad civil y organizaciones empresariales. La idea era comenzar a coordinar esfuerzos, detectar necesidades, corregir posibles duplicidades y hacer más eficiente el uso los recursos que se aplicarán a la región en materia de prevención del delito.

Más de cien personas estaban ahí.

Los mismos funcionarios de la Secretaría de Gobernación que ya han tenido este tipo de reuniones en otras regiones prioritarias para el gobierno, como Acapulco, se dieron cuenta ahí mismo de lo particular que es La Laguna por ser una zona metropolitana que abarca dos estados y cuatro municipios. A eso de las nueve de la noche terminaron las últimas reuniones. Es el principio de la intervención en una de las zonas, junto a Acapulco, más golpeadas por el crimen organizado en los últimos años.

Por el nivel de violencia y la complejidad de su estructura política y demográfica La Laguna puede volverse icónica —para bien o mal, según los resultados— en el sexenio que comienza.

Algunos antecedentes y datos que recojo del más reciente informe del Observatorio Nacional Ciudadano sobre La Laguna:

En 2007 una serie de sucesos violentos que parecían aislados rompieron la habitual tranquilidad en la zona metropolitana de La Laguna (ZML). En 2008 el crecimiento sistemático de hechos delictivos dio forma a una compleja situación que durante el último lustro ha convertido la región en territorio de disputa y una de las de mayor violencia e inseguridad del país.

En estos cinco años la población ha hecho de la inseguridad su principal preocupación y temor. La incidencia delictiva ha crecido exponencialmente evidenciando complicidades y debilidades institucionales en áreas críticas del gobierno. Baste mencionar que todas las corporaciones policiacas municipales han sido sucesivamente señaladas de tener vínculos con grupos delincuenciales, lo que ha motivado procesos de reestructuración de estos cuerpos: primero fue la Policía Municipal de Torreón la que tuvo que depurar, prácticamente en su totalidad, a la corporación; necesidad a la que se han visto obligados en Lerdo, Matamoros y Gómez Palacio.

En diciembre de 2012 se ordenó el traslado de todos los internos del Cereso de Gómez Palacio y el subsecuente cierre del penal. Asimismo, reiteradamente han sido atacadas las instalaciones de las diversas policías locales y también las de la federal; situación a la que se han visto expuestos también los medios de comunicación.

La tasa histórica de homicidio doloso en la ZML rompió su máximo en 2008. A partir de entonces las tasas de violencia crecieron año con año. La respuesta de las autoridades, entre otras, fue la implementación de operativos especiales. De 2008 a la fecha se han establecido los operativos Conjunto Laguna (julio, 2008), Despliegue Masivo de la Policía Federal (julio, 2010), Sellamiento Nazas (enero, 2011), Laguna Segura (octubre, 2011) y Despliegue de la Policía Metropolitana (enero, 2012).

Sin embargo, los resultados han sido erráticos en el comportamiento de la incidencia delictiva. Si bien ha habido una disminución en robo violento y robo de vehículo violento en el último año, la violencia ha mantenido una tendencia creciente de manera sistemática pese a la implementación de los operativos. En lo que se refiere a homicidio doloso, los resultados de los operativos han sido ineficaces, pues su implementación no ha significado una reducción de la violencia.

La tasa de homicidio doloso en la ZML de 62.3 homicidios por cada 100 mil habitantes fue3.5 veces mayor que la nacional en 2012. Pese a que como tasa se mantuvo igual a la del año pasado, la proporción respecto de la nacional es mayor que en 2011 debido a que en el país ha disminuido a diferencia de lo ocurrido en la región.

No ayuda a la situación que Coahuila se haya visto en la necesidad, gracias a la deuda contraída en el sexenio pasado, de apretar el gasto público. Para colmo, en julio hay elecciones de Presidencia Municipales.

Algo, sin embargo, parece comenzar a moverse. Los empresarios, un poco aletargados en los últimos años, han comenzado a organizarse como lo hicieron hace algunos años los de Tijuana o Monterrey. Los medios de comunicación han resistido los embates del crimen y hoy parecen más fuertes que nunca. Nuevas organizaciones quieren participar en programas que revitalicen zonas de la ciudad.

Nada de esto funcionará si no hay una inteligente estrategia de seguridad y un despliegue muy serio y ordenado de fuerzas federales. No está sencillo. Sigue el miedo. Pero durante el jueves vi algunas caras diferentes, voces más animadas de lo que había escuchado en algunos años en la región.

Ojalá.

Twitter: @puigcarlos

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