19 de Septiembre de 2018

Opinión

El tesorero de Granier que vendió su Ferrari

Digo, está bien que estemos acostumbrados a escuchar cualquier barrabasada en términos jurídicos.

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Cuando estaba a punto de ganarse el aprecio de gente decente como Moreira, Yarrington, mi góber precioso y varios más, quienes ya estaban rompiendo el cochinito para que los defendiera, al abogado del tesorero del químico Granier, el distinguido licenciado Xavier Olea de pronto creyó que era el subjefe Diego y que con cualquier declaración folclórica podía ganarse el aplauso del respetable.

Digo, está bien que estemos acostumbrados a escuchar cualquier barrabasada en términos jurídicos (de La Paca a los escándalos de Góngora Pimentel, los designios de la Tremenda Corte, el espectáculo dantesco del presunto culpable ), pero el tinterillo sí se pasó de jícama no solo alegando que el culpable de todo es “el Pejelagarto”, y que su defendido, el señor Saiz, que suele guardar el billete grande en cajas de huevo El Calvario, ya era rico.

Lo mejor fue cuando se convirtió en el tesorero que vendió su Ferrari y de ganar 150 millones al año pasó simplemente al millón, el abogado aseguró que fue para servir a la patria. Por eso me pareció raro que en el cateo de una de sus propiedades, el tesorero fuera el poseedor de un montón de motocicletas para papaloys.

Está bien que Olea, como don Gato, amo en el arte del engaño, haya logrado convencer a las almas crédulas y timado a no pocos incautos con su abracadabrante labia y su aspecto de esos que te van a hacer propuestas que no puedes rechazar, pero ya al final acabó foxiando durísimo.

O aventurar que los millones que, dice, le fueron sembrados a su cliente por el góber tabasqueño, Arturo Núñez, disfrazado como El Pingüino a través del portal teletransportador del after Heaven.

Si hubiera dicho que el poderoso bólido italiano y las motos de hiperlujo, así como los millones de pesos eran los regalos para los votantes en próximas elecciones del tricolor. Cosas de caché que no cosifiquen a las mujeres como las tangas que la candidata yucateca, la priista Susy Hurtado, anda regalando como si todos los electores fueran como Serrano Limón. Aunque si yo fuera Olea, mejor argumentaría que la mejor demostración de que Granier es un hombre generoso, es que sus colaboradores más entrañables, y hasta la secre convertida en la nueva reina de los montajes, podían llevar una vida como de hijos de Robero Deschamps.

www.twitter.com/jairocalixto

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