16 de Diciembre de 2017

Opinión

Élite política y universidad

¿Por qué Roberto Borge, el gobernador de la entidad, se niega a otorgar autonomía por ley a la Universidad de Quintana Roo?

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¿Por qué Roberto Borge, el gobernador de la entidad, se niega a otorgar autonomía por ley a la Universidad de Quintana Roo?
 
No es fácil saber los motivos, y no especularé sobre el asunto. Pero contaré dos historias. La primera, breve, se refiere a Adolfo López Mateos y a la Universidad del Estado de México. La segunda, más breve todavía, rememora a Benito Juárez y a la Universidad Autónoma de Oaxaca.
 
Comienzo con la primera historia: Necesitas estar ciego o un visitante muy distraído para no descubrir la enorme imagen de Adolfo López Mateos (1910-1969) sobre el muro frontal del Aula Magna de la Universidad Autónoma del Estado de México. Su retrato de cuerpo entero preside todas las ceremonias, conferencias y coloquios que se celebran en el vetusto edificio.
 
Adolfo López Mateos es un muerto ilustre en la Universidad Autónoma del Estado de México, porque antes de ejercer como presidente de México, fue alumno y luego director de esa casa de estudios.
 
En otro sentido, don Adolfo está vivo, tan vivo como lo puede estar un ícono de la élite política que acaba de regresar a Los Pinos. Ellos, el grupo Estado de México, impulsados por Isidro Fabela en sus inicios, esperaron más de cuatro décadas para que uno de los suyos regresara a ocupar la Presidencia.
 
Pero en la fría Toluca hay todavía una imagen más grande y más vigilante de López Mateos: es una escultura emplazada en la cima de un cerro.
 
La enorme cabeza domina desde ahí, en Ciudad Universitaria, a todo el valle. La escultura en el corazón de los terrenos universitarios es un homenaje al hombre que en su juventud ayudó a transformar al Instituto Científico y Literario de Toluca en Universidad Autónoma del Estado de México. Desde 1943, presionadas por un prolongado movimiento de estudiantes y profesores, las autoridades le dieron autonomía.
 
Las representaciones de López Mateos miran siempre al horizonte, tienen la vista fija en algún lugar del vacío, justo por encima de nuestras cabezas. Los estudiantes de esa universidad no tienen opción: tarde o temprano se encuentran con la mirada de don Adolfo.
 
La segunda historia es más conocida: Es la de Benito Juárez y la Universidad Autónoma de Oaxaca. Antes de ser Presidente de México, Juárez fue estudiante, profesor y luego Rector del Instituto de Ciencias y Artes, como se le nombraba a esa institución educativa en el siglo XIX. Pero la historia de López Mateos y la  Universidad Autónoma del Estado de México y la historia de Benito Juárez y la Universidad Autónoma de Oaxaca obligan a preguntar: ¿Por qué Roberto Borge, gobernador de nuestro estado, no quiere pasar a la historia como el hombre que dio autonomía a la Universidad de Quintana Roo?

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