16 de Diciembre de 2018

Opinión

Ellos quieren jugar

Alguna vez, nosotros los adultos, fuimos niños y el juego era algo esencial en nuestra rutina...

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Alguna vez, nosotros los adultos, fuimos niños y el juego era algo esencial en nuestra rutina diaria. Todos, a través del juego, descubrimos y experimentamos diversas cosas pero, sobre todo, fuimos capaces de descubrir algunas habilidades y capacidades propias. 

Los juegos tienen carácter formativo pues a través de ellos los niños buscan, exploran, prueban y descubren el mundo por sí mismos o en compañía; son pues, un instrumento eficaz para la educación. A través del juego los niños aprenden a conocer la vida jugando, y compensa la formación recibida en las escuelas.

El juego desarrolla diferentes capacidades en los niños: a) Físicas. El juego ejercita sus cuerpos sin que se den cuenta desarrollando la coordinación psicomotriz, lo cual es saludable para todo el cuerpo: músculos, huesos, pulmones, corazón, etc., y les garantiza dormir bien durante la noche. b) Desarrollo sensorial y mental. A partir de las sensaciones y las percepciones se van formando los procesos superiores del conocimiento, la inteligencia y el lenguaje. La inteligencia se desarrolla a partir de informaciones sensoriales y exploraciones motrices desde los primeros meses de vida. c) Afectivas. Estas capacidades se desarrollan al experimentar emociones como sorpresa, expectación y alegría; y también como solución a conflictos emocionales al satisfacerse necesidades y deseos. d) Creatividad e imaginación. A través del juego éstas nacen y se desarrollan, y son el motor que impulsa la curiosidad y el deseo por seguir aprendiendo. e) Cooperación. La convivencia con sus compañeros durante actividades recreativas impulsa el trabajo en equipo o participación.

Los niños deben disfrutar de sus juegos y recreaciones y, mayormente, éstos deben estar orientados con fines educativos para lograr mejores beneficios. Los juegos, hablando de los objetos en sí, no tienen que ser necesariamente sofisticados.

Lo anterior me lleva a pensar en las comunidades mayas, lugares prácticamente olvidados y donde al niño y niña, como seres humanos, no se les presta la debida atención. Allá no existen áreas de juegos para diversas edades. El juego predominante es el fútbol y béisbol, pero estos últimos son juegos para varones. Las muñecas son exclusivas para juego entre niñas. El típico árbol del parque donde “todos se cuelgan” es, a mi parecer, donde la mayor parte de los niños y niñas pueden convivir juntos. Las comunidades mayas que he visitado (decenas) no cuentan con juegos en los que niños y niñas puedan interactuar o socializar jugando juntos, y que les ayude a desarrollar capacidades. 

Las necesidades son muchas en las comunidades mayas, y un buen atino de nuestros gobernantes sería poner especial atención a las necesidades de nuestros niños indígenas olvidados desde siempre, sin olvidar fomentar una buena alimentación.

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