23 de Septiembre de 2018

Opinión

Empleo, palabra de gran esfuerzo

Trabajo y empleo son sinónimos cuando se refieren a ocupación remunerada: usted puede decir tengo trabajo o tengo empleo, pero no lo son siempre y en todos los casos.

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La semana pasada se habló en esta columna de otras formas, modos y condiciones de la palabra trabajo y se dijo que uno de sus sinónimos es empleo, un vocablo relativamente nuevo, derivado del verbo francés employer, que a su vez viene del verbo latino implicare.

Trabajo y empleo son sinónimos cuando se refieren a ocupación remunerada: usted puede decir tengo trabajo o tengo empleo, pero no lo son siempre y en todos los casos. Por ejemplo, nadie dice: este ejercicio me dio mucho empleo, si quiere dar a entender que le costó esfuerzo y sudor realizarlo, sino que dice que le dio mucho trabajo.

Tampoco dice se trabajó a fondo, cuando habla de alguien que hizo su mayor esfuerzo para conseguir una meta, sino: se empleó a fondo. 

Recuerde que en anteriores colaboraciones señalábamos que la Organización Internacional del Trabajo logró que se incluyera, en 2007, el postulado de trabajo decente y pleno empleo  entre los Objetivos del Milenio, de modo que ni para ese organismo multinacional trabajo y empleo son sinónimos.

Para resaltar otras diferencias entre ambas palabras, uno no dice cuando se queda sin su fuente de ingresos en una empresa o institución que está en el destrabajo, sino en el desempleo, ni que es destrabajado sino desempleado.

Otra palabra que puede ser sinónima de trabajo es labor, aunque sus significados, si bien se tocan en algún momento, se diferencian y toman caminos distintos. Labor es sinónimo no sólo de trabajo, sino de labranza, es decir de cultivo de la tierra, asimismo de ingente esfuerzo o suma dedicación para lograr un objetivo o culminar una obra: “El tejido de punto es muy laborioso”, “fue un trabajo muy laborioso”, “la escultura es un arte muy laborioso”…. 

Todo esto permite a quien disfruta desentrañando los orígenes de las palabras recorrer su historia y sus avatares hasta llegar a la actualidad y señalar, con bien informado criterio, la necesidad de conocer cómo han evolucionado y se han ido construyendo hasta tomar la forma que hoy día tienen y, sobre todos, sus matices y diferencias.

Trabajo, indicamos en la primera de estas colaboraciones sobre esta palabra, es una palabra que implica sufrimiento y explicamos que proviene del latín tripalium (tres palos). Tripaliare era padecer el castigo de los tres palos, o sea que para los romanos tripaliare era someter a los esclavos a la sanción de los tres palos, sufrir el tormento de los tres palos.

Del latín, la palabra pasó a las lenguas romances –una de ellas el castellano o español- como trevallar (tres estacas o vallas). Trevallo de parto es un ejemplo de que la labor de dar a luz es sufrida.

Con el paso de los años, la palabra fue evolucionando y tomando distintas formas. Así llegó en la edad media a treballar y de ahí a trabajar. Este verbo que significaba padecimiento se aplicó en forma figurada a las tareas que requerían esfuerzo y luego se generalizó a todas las actividades que se realizan mediante remuneración.

Si en la baja edad media se hubiera celebrado el Día del Trabajo, se hubiera llamado el Día del sufrimiento o el Día del apaleado.

Uno de los trabajos que hoy día están más desprestigiados, para mala fortuna de quienes lo ejercen con devoción y pasión, que los hay, miles, y no están en plantón ni ejecutando rupestres ataques  a intereses y personas ajenos a sus demandas, es el de maestro, palabra ésta que merece un comentario aparte, pero que hoy traigo a colación someramente por los hechos de violencia que se ha  sucitado en la ciudad de México, propiciados por un grupo de sedicentes profesores, quienes han hecho su rehén al Estado nacional.

Maestro viene del latín magister, y este, a su vez, del adjetivo magis que significa más o más que. Al magister lo podríamos definir como el que destaca o está por encima del resto por sus conocimientos y habilidades.  Maestro es, por tanto, el que es más. ¿Hace falta decir más para saber qué son esos que protestan?

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