19 de Noviembre de 2018

Opinión

En política, lo que no se aclara se oscurece

Para medir el impacto de las estrategias electorales entre los ciudadanos y el nivel de las campañas políticas que los diferentes contendientes a un cargo...

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Para medir el impacto de las estrategias electorales entre los ciudadanos y el nivel de las campañas políticas que los diferentes contendientes a un cargo de elección popular realizan en el proceso electoral que estamos viviendo, no hay necesidad de ser experto politólogo.

Basta con echar un vistazo al contenido de las propuestas que los abanderados partidistas, del color que guste, llevan a comunidades rurales y colonias populares de zonas urbanas, las mismas historias, las mismas promesas de respaldo, personajes reciclados y algunos nuevos, todos regidos por las viejas artimañas. Se salvan, quizás, algunos candidatos independientes.

Acusaciones que no van más allá del protagonismo mediático, recursos ante autoridades electorales, candidatos camaleónicos –esos que cambian de color a conveniencia–, reuniones de burócratas para estimular el voto institucional con “un billetito”, una oposición cuyos postulantes se tiran con lo que esté a mano ante la menor provocación, videos de escándalo, redes sociales tal vez subutilizadas, la nueva amenaza del abstencionismo haciendo sombra y ciudadanos convocados por la autoridad electoral renuentes a cumplir con sus responsabilidades cívicas.

Esto, y una candidata a diputada que convoca a un cuadrangular de fútbol, es decir, un supuesto mensaje motivacional hacia la práctica del deporte entre los niños y jóvenes, pero rematando con el obsequio de algunos juegos de té a las niñas, y a los niños ¡réplicas de pistolas hechas juguete! ¡Par Dieu! ¡sacrebleu! y todo lo que mi abuelo Neveu hubiera exclamado al enterarse de tan… ¿cómo llamarla? absurda, para no caer en lo soez, ocurrencia.

Chetumal, con todo y su avalancha de robos a casas y comercios, mantiene amplio margen de tranquilidad con respecto de otras ciudades de Quintana Roo y, por supuesto, del país. Lo menos deseable sería que los menores adopten juegos relacionados con la violencia, porque además tienen un poderoso estimulante la televisión. Para rematar, se trata de juguetes adquiridos, según comentarios de algunos padres de los menores “agraciados”, en la free zone beliceña. 

Así que tal incongruencia de la candidata a representar a un amplio sector de la sociedad en el Congreso local ya marca una tendencia de lo que será su desempeño, claro, en caso de ganar las votaciones del próximo 7 de julio. ¡Qué nivel! dijera aquél estimado comunicador de apellido Calzontzin.

Por lo pronto, no recuerdo en los últimos años electorales en el estado un proceso tan accidentado como el que está por concluir en unos días más. Los recursos presentados ante las instancias electorales, estatales y federales, muestran de algún modo desatinos, decisiones tomadas aparentemente a la ligera por los actores políticos, estrategias escasamente comprendidas por el elector, desacatos, confrontaciones (en estos tiempos convertido en preciado botín) y la inclusión de los apodos de los candidatos en las boletas electorales.

En esta contienda, más que en cualquiera otra que me venga a la mente, los asuntos de candidatos y partidos se han dirimido en los tribunales, ha sido la autoridad electoral, la estatal y la federal, quienes intervengan para pretender imponer un orden que los propios actores políticos se empeñan en romper, ensuciando el proceso de mala manera, porque lo que los ciudadanos esperan ya no es un gobernante carismático o chistoso. Aguardan por un sujeto, hombre o mujer, con capacidad de respuesta, inteligente y preocupado por el futuro de su gente, de su demarcación, honesto en la mayor medida que un político lo pudiera ser, sensato y justo en sus decisiones.

Entiendo que la competencia política no es por hacer valer una ideología o un plan de gobierno. Usted, como un servidor, sabemos que esto no es más que una carrera por acceder al poder, por disponer de recursos públicos y figurar en las páginas de los diarios y en los canales televisivos.

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