25 de Mayo de 2018

Opinión

En recuerdo de Pilar

Trabajó muy de cerca con niños en talleres de pintura y creación visual, en los que no se limitaba a introducir a los pequeños en las prácticas del oficio.

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La comunidad artística está de duelo por el inesperado fallecimiento de la artista visual y maestra Pilar Cámara Cervera. Los muchos que la conocimos y quisimos entrañablemente lamentamos  profundamente su partida.

Pilar tenía una larga trayectoria en el mundo de las artes visuales en Yucatán. Su obra se presentó en múltiples exposiciones individuales y colectivas, obteniendo importantes reconocimientos. Fue premiada en la Bienal Estatal de Artes Visuales de Yucatán en sus ediciones de 1985 y 1989 y en 1993 recibió Mención Honorífica de la I Bienal de pintura del Sureste Joaquín Claussell.

Durante muchos años Pilar trabajó muy de cerca con niños en talleres de pintura y creación visual, en los que no se limitaba a introducir a los pequeños en las prácticas del oficio de pintor, sino que exploraba cómo estimular su imaginación y su desarrollo individual. Ello le dio una rica experiencia y un largo tiempo de reflexión sobre la función de los procesos de creatividad en el desarrollo individual. 

Es providencial que tengamos la oportunidad de conocer el fruto de esas experiencias, a través de un ensayo suyo llamado “Relaciones. Del libro al aula” en el que, según ella misma nos refiere, recrea su experiencia y acercamientos al tema de “la creatividad y el arte en relación con la educación escolar”. 

Conmovedor es leer a una Pilar libertaria adelantándonos el resultado de su propia experiencia y de investigadores concentrados en el tema: “Traté de desenredar la trama, (que) resultó así: para producirse la expresión creativa, esta tiene que estar relacionada con lo emocional que durante algunos períodos en los desarrollos mental y social del niño no coinciden. La expresión creativa está forzosamente ligada a la libertad, la emoción, lo espontáneo…” que es muchas veces inhibida y entorpecida por convenciones sociales. Forma de ver que me recordó a Thomás Merton, el gran poeta del espíritu: “Para ser pequeños como niños, debemos jugar como ellos, hacer cosas no porque sean físicamente necesarias, sino libremente, casi como si fuera de modo arbitrario, por amor....”

El ensayo fue publicado este mismo año en el número 2 de la revista AV Investigación, publicación electrónica anual de la Escuela Superior de Artes de Yucatán (ESAY) que dirige la maestra Beatriz Rodríguez Guillermo, iniciativa editorial que hay que aplaudir y puede consultarse en la liga http://avinvestigacion.files.wordpress.com/2013/02/avi-02.pdf

Recuerdo a Pilar como una persona muy independiente, aunque para algunos, dentro de toda su calidez y cordialidad, tenía un cierto aire distante y ambivalente que yo, en sentido estrictamente literario, le atribuía unas veces a su origen patricio y otras a que poseía una individualidad resistente y un espacio de libertad muy personal, que celebro con las palabras de la poeta española Inmaculada Mengíbar: “Para existir realmente, / hasta una palabra necesita / guardar cierta distancia entre ella misma y otra palabra / ¿Entiendes?”.

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