17 de Diciembre de 2017

Opinión

Encuerados en Motul

El alcalde motuleño no debió involucrarse en actos que, de entrada, le colocarán la tarjeta de presentación de “intolerante”.

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Vaya que tiene pesadita la mano el alcalde de Motul, Julián Pech Aguilar, ya que el domingo pasado, para la elección de comisarios municipales, sus fuerzas del orden estuvieron “algo” desatadas. Por principio de cuentas, encueró a dos personas: un reportero y a un regidor de Cultura y Deportes, éste también de nomenclatura priísta al igual que el Primer Edil. Cosa rara, pero también suelen suceder los pleitos internos.

Y aunque, aparentemente, el lío de Motul no debe salpicar a la clase política estatal, habrá que tener cuidado, sobre todo porque el Ejecutivo estatal está en la mira pública y no desea que, al menos ahora, se registren “prietitos en el arroz” y menos por una simple elección de comisarios que, si bien son redes de poder de los alcaldes, tampoco es el magno evento, ya que a los nuevos funcionarios –con todo respeto- es más fácil mantenerlos dóciles con recursos y prebendas que con golpes y amenazas.

Es por eso que el alcalde motuleño no debió involucrarse en actos que, de entrada, le colocarán la tarjeta de presentación de “intolerante” y que en vez de sembrar confianza entre la población, ahora lo mirarán con temor y eso a nadie le conviene, ni a los priistas ni a las autoridades gubernamentales emanadas del mismo bando tricolor.

Pero ahora será fácil caldo de cultivo para la oposición en la tierra del legendario Felipe Carrillo Puerto, sobre todo los “contras” panistas que recientemente han gobernado esa ciudad. De ahora en adelante, si Julián Pech no se las ingenia para dispersar los bochornosos acontecimientos del pasado domingo o, al menos, empezar a cicatrizar las heridas que abrió, su camino como la máxima autoridad de Motul estará lleno de baches gigantescos, estilo Mérida que poco a poco han ido cediendo, aunque sea rellenados con una mezcla de frijol colado con arena sobrante de las playas de Progreso.

Pero qué sucedió en realidad. Con menos dudas ya, conforme el paso de los días, es que el edil motuleño pretendió imponer a varios de sus allegados en las comisarías municipales, pero no contó con la respuesta de la gente que impidió la manipulación de las urnas, no obstante que los propios habitantes, por ejemplo de Kancabchén Rancho, son de simpatías priistas o lo eran, hasta antes del domingo.

PRIMERA CAIDA.- Con la encuerada de dos sujetos, entre ellos un reportero de nombre Darvin y del regidor Wilberth Can Canché, a manos de la Policía Municipal, y también  la detención del campesino Carlos Pool Huchim, éste por supuesta oposición a la manipulación de urnas, la mano dura del edil Julián Pech se dejó sentir sabrosamente. Punto en contra.

SEGUNDA CAIDA.- ¿Qué hará el alcalde para resarcir la ofensa al reportero que cubría el evento y al regidor que sólo acudió para mediar en la liberación del campesino Carlos Pool? Buena pregunta.

TERCERA CAIDA.- ¿Habrá alguna llamada de atención del Gobierno estatal, del propio Rolando Zapata? ¡Es necesaria!

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