22 de Septiembre de 2018

Opinión

Ensalada

Recuento de sucesos que de un modo u otro parecen importantes. Usted puede sumarle los que quiera, finalmente este es un ejercicio subjetivo.

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Bajo el sombrero de uno difícilmente se hagan ensaladas, pero –usando una vieja estrategia periodística- “con este número" voy a iniciar un recuento de sucesos que de un modo u otro me parecen importantes. Usted puede sumarle los que quiera, finalmente este es un ejercicio subjetivo:

Nancy Reagan: una de las primeras damas más influyentes del mundo –en Estados Unidos existe esta figura (First Lady), aunque no es oficial, y las first ladies tienen su sección en las bibliotecas dedicadas a sus maridos; en México nomás se le dice así a la esposa del presidente- murió el domingo 6 a los 94 años de edad. Sobreviviente de una de las parejas más poderosas de la década de los 80, con su esposo, Ronald, Roni, Reagan, fue una republicana que rompió los moldes de lo que se espera sea la esposa del primer mandatario estadunidense: una discreta anfitriona, eficaz figura en segundo plano. Nancy fue protagonista de una década en la cual cayó el bloque soviético y su esposo y Margaret Tatcher, la Dama de Hierro del Reino Unido, revolucionaron la economía mundial.

Lula: un suceso inesperado e impensable fue la detención de Luis Inacio, Lula, da Silva para hacerlo declarar sobre un sonado caso de corrupción en Brasil. Desde México, acostumbrados como estamos a que todo se vea desde el ángulo de la política y los intereses de las facciones que en este campo se desenvuelven, se empezaron a ver implicaciones electoreras en la captura de quien es uno de los más populares personajes brasileños. Sin embargo, tenemos que admitir con algo de sonrojo que en Brasil la autoridad judicial sí tiene dientes y sabe morder, no le tiembla el pulso y es capaz de meter en chirona a alguien del calibre del ex mandatario. ¿Por qué no mejor lo tomamos como lección?

Mota: ¿Qué efectos causará la mariguana genéticamente modificada para hacerla de mejor calidad? ¿Será que quien la consume vuela a los espacios siderales a convivir con entes de otras galaxias o a la más recóndita de las entretelas de la memoria subjetiva y se sumerge en gozos inenarrables de profundidad mística? Sepa Dios, pero lo que sí es cierto es que en Pensiones funcionaba un laboratorio de alta tecnología para tratar la yerba y hacerla de categoría Golden supreme, según nos dice la PGR. Mérida está en la élite de los productores de mota para los ricos (el gramo cuesta cien pesos). Hace muchos años, un campesino de Peto que la sembraba en su milpa, al ser detenido, dijo que la usaba para mitigar el cansancio –se punzaba un churro en la tarde y a dormir plácidamente bajo las estrellas- y para curar sus reumas. Era mota del terruño y, si hemos de creerle al milpero, funcionaba muy bien y era orgánica y barata. 

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