23 de Octubre de 2018

Opinión

¡Eres leyenda, Conejo!

La capacidad atlética de Oscar Pérez es totalmente fuera de serie y eso lo lleva a seguir siendo titular a pesar de sus 43 años de edad y sus 1.72 metros de altura.

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El último jugador en activo de la plantilla de aquel Cruz Azul campeón en 1997 sigue dando de qué hablar y ahora se enfrentará a una nueva final ante el Monterrey con los colores del Pachuca y en lo que podría ser el segundo título de liga en su carrera profesional.

Antes de llegar al Cruz Azul y mantenerse ahí por 15 primaveras, Oscar “Conejo” Pérez se probó con el Atlante como lateral derecho; sin embargo, una lesión durante el entrenamiento de un portero lo hizo “saltar” como arquero esa práctica y, gracias a esa decisión, perdimos un fantástico lateral derecho, pero ganamos un guardameta legendario.

Mundialista en 2002 Y 2010, Pérez ya es una figura bajo los tres palos para los libros de historia del fútbol mexicano, que podremos seguir disfrutando por al menos 180 minutos más. Su capacidad atlética es totalmente fuera de serie y eso lo lleva a seguir siendo titular a pesar de sus 43 años de edad y sus 1.72 metros de altura, algo bajito para el tamaño normal que se espera de un cancerbero.

Pero no es su capacidad física lo que lo enaltece, sino su humildad como ser humano. Nunca ha dado declaraciones de más y siempre ha sido muy puntual en sus comentarios ante la prensa. Personalmente, tengo una historia que todavía lo hace más grande ante mis ojos y me gustaría compartirla.

Durante su paso por Jaguares en 2009-2010, justo antes del Mundial de Sudáfrica, me tocó ir a Chiapas en un viaje por un torneo deportivo y tuve la fortuna de quedarme en el hotel en el cual el equipo se concentraba. Por casualidades del destino, al bajar a desayunar ahí estaba mi ídolo sentado en una mesa con Jackson Martínez, reciente adquisición del equipo. Decidí armarme de valor y sentarme a comer junto con ellos y más que voltearme a ver feo o mandarme a volar, Óscar giró y me preguntó cuál era mi nombre y que si quería la manzana que él iba a comer. No recuerdo bien lo demás que platicamos debido al éxtasis en el que me encontraba; no obstante, sí recuerdo haberle preguntado si creía regresar a la Selección Mexicana y, sin decir una palabra me lo dijo todo, me guiñó un ojo. Fui el primero en enterarme de que el “Conejo” sería titular en Sudáfrica; esa fue, sin duda, mi primera y mi mejor entrevista.

Hijo de un conductor de autobús que creció en San Andrés Tetepilco en aquel entonces en el Distrito Federal sólo queda decirle una cosa: ¡Eres leyenda Conejo!.

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