21 de Septiembre de 2018

Opinión

¡Es un error!

The Taste, del canal FoxLife, es un reality show de cocina, pero no es el típico programa de chefs, cocineros o niños que compiten contrarreloj.

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Dígame, por favor, que usted también está viendo The Taste por el canal FoxLife. ¿No es la cosa más divina que se le pudo haber ocurrido a estos señores?

Es un reality show de cocina, pero no, no es el típico programa de chefs, cocineros, niños o novatos que compiten contrarreloj para preparar platillos con uno o varios ingredientes.

Es una vuelta de tuerca increíblemente deliciosa. Es, para acabar pronto, como The Voice (en nuestro caso La voz... México), pero aplicado a la comida.

Imagínese un grupo de distinguidísimos coaches, famosos a escala mundial por sus programas, por sus libros o por sus aportaciones al universo de la comida.

Ellos, lo que tienen que hacer es probar una sola cucharada de una receta elaborada por alguien a quien nunca ven.

Esa persona puede ser un chef profesional, un estudiante de gastronomía, una ama de casa, un hombre, una mujer, un joven o un viejo.

Y nadie les va a decir nunca lo que están probando. Puede estar hecho con pollo o con insectos, con ingredientes dulces o salados.

Estos jurados, a ciegas, tienen que determinar, con esa sola experiencia, si ese cocinero o cocinera vale la pena, si se va a quedar en el show y, lo más interesante, si va a formar parte de su equipo.

Y es que sí, tal y como sucede con The Voice, estos coaches van a capacitar a los que consideren los mejores y los van a obligar a competir en una serie de duelos iguales o peores a lo que le acabo de contar.

Como a la hora de las degustaciones nadie sabe de dónde vienen las cucharas, un coach puede llegar a eliminar a uno de sus discípulos o premiar a sus peores rivales. ¡Es todo un espectáculo!

Póngase a pensar en la ironía de que el más exquisito de los chefs acabe siendo seducido por la cocina de una señora común y corriente que lo único que sabe hacer en la vida son huevos revueltos.

¡Pero qué huevos! ¡Pero qué manera de servir los huevos revueltos!

E, igual, imagínese a la defensora número uno de la comida casera, con toda su grasa, con todos sus ingredientes tradicionales, sucumbiendo ante los encantos de un experto en cocina molecular.

Aquí, gracias a las bondades del formato de The Voice, todo puede suceder. Finalmente nadie está viendo a la gente que prepara los alimentos. Lo único que importa es el sabor, lo único que interesa es el talento.

Por supuesto, hay historias de vida, premios muy atractivos y una producción sofisticadísima.

¿Pero cuál es la nota? ¿Por qué es importante hablar hoy de esto y no de algún otro programa?

Primero, porque se trata de algo particularmente original dentro de los parámetros de las emisiones gastronómicas.

Segundo, que a usted y a mí nos puede servir para calentar motores ante la esperada llegada de la nueva temporada de La voz... México.

Tercero, porque tiene que ser objeto de discusión. Y cuarto, por su reparto de coaches.

¿A qué me refiero cuando le hablo de que esto tiene que ser objeto de discusión? A algo que me parece tristísimo: México ya se quedó atrás en materia de reality shows de cocina.

No me cabe en la cabeza que un país cuya gastronomía es tan, pero tan rica que ha sido nombrada patrimonio intangible de la humanidad, no haga esta clase de programas.

No entiendo cómo es posible que una nación donde tenemos tantas clases de cocina, donde comemos tanto, tan sabroso y de tantas manera se niegue a invertir en este tipo de contenidos.

¡Es una contradicción! ¡Un error! ¡Un fracaso!

Los reality shows de cocina son uno de los formatos más exitosos de todo el mundo en este momento, porque son sanos, bellos, emocionantes, positivos, aspiracionales y hasta culturales.

No hay marca, no hay gobierno, que no se quiera anunciar en un reality show gastronómico.

Y, en ese mismo sentido, no hay persona que no goce mirando una rica comida, soñando con probarla, con prepararla.

Qué deprimente, de veras, que hasta en esto la televisión mexicana insista en quedarse atrás. Habiendo tantos formatos que se pudieran comprar. Habiendo tantas ideas que se podrían generar.

Y volviendo a The Taste, ¿quiénes son sus coaches? ¿A poco son tan importantes?

¡Sí! Son Anthony Bourdain, Nigella Lawson, Brian Malarkey y Ludo Lefebre.

Antohny Bourdain es la celebridad de celebridades, Nigella es una reina en toda la extensión de la palabra, Brian salió de Top Chef y Ludo es una superestrella de títulos como Master Chef.

¿Sabe usted lo que es cocinar para ellos? ¿Que ellos se peleen por una cocinera de barrio para convertirla en figura internacional? ¿Que estos figurones compartan sus enseñanzas y sus experiencias?

Luche con todas sus fuerzas por ver The Taste por FoxLife.

Búsquelo en la guía de programación electrónica de su sistema de televisión de paga o en esa maravilla de la tecnología que es el servicio Foxplay del corporativo Fox. ¡Le va a encantar!  

http://twitter.com/AlvaroCueva

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