18 de Diciembre de 2017

Opinión

Espacio político

Nerio Torres Arcila salió favorecido en encuestas previas a su candidatura a la Alcaldía de Mérida.

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La derrota  del PRI y de su candidato Nerio Torres Arcila en la pasada contienda electoral por la alcaldía de Mérida tiene causas y motivos  que podrán ser más evidentes conforme  pasa el tiempo y para ello es necesario ver el “ espacio político” del que habla Sheldon S.Wolin: “Donde los planes, las ambiciones y las acciones de los individuos y de los grupos se enfrentan incesantemente unos a otros,  chocando entre sí, bloqueándose, agrupándose, separándose”. 

Antes de dar a conocer a su candidato el PRI, los aspirantes Nerio Torres y diputado federal Mauricio Sahuí Rivero acordaron que sería designado  aquel que estuviera mejor posicionado en las encuestas, incluso entre los dos costearon una y mandaron a realizar un estudio. El ex secretario de Desarrollo Social quedó mejor posicionado en tres encuestas.

El 6 de enero designan en la Casa del Pueblo a Nerio Torres como candidato, evento al que no acude Mauricio Sahuí. Pasan los días y el 19 de febrero, en el mismo lugar, designan a quienes serían los candidatos a diputados federales con demarcación en Mérida: por el Tercero, Pablo Gamboa, y el Cuarto, Francisco Torres. Ese día sí acude Sahuí y lleva a sus seguidores e incluso la ovación le favoreció.

Pasan los días, empiezan las negociaciones entre los diferentes grupos tricolores para que se sumaran al trabajo partidista en unidad  y al grupo de Mauricio Sahuí le dan dos posiciones en el Congreso local: el Segundo Distrito con Marisol Sotelo y el Sexto con Antonio Homá.

En la conformación de la planilla de regidores, este mismo grupo coloca a una joven de 19 años, Alejandra Rivas Escalante, y como plurinominales a Alfonso Seguí Isaac y José Francisco Rivero Mendoza, el primero cuñado del diputado Mauricio Sahui y el segundo su primo. Nerio pierde ahí posiciones.

Empieza la campaña, al principio el PRI coloca mantas en toda la ciudad en donde se apreciaban las caras de los aspirantes a presidente municipal, legislador federal y diputado local; es allí en donde se comienza a ver la diferencia: el grupo del senador Emilio Gamboa manda a la diputada federal oaxqueña Margarita Liborio Arrozalo a operar directamente en el Tercer Distrito. No quitan las mantas de los tres, pero sí mandan a colocar otras en donde se apreciaba más la cara de Pablo Gamboa; en el Cuarto Federal, Rodrigo Valencia retira las mantas de los tres y las sustituye con otras en las que sólo aparece Francisco Rivas.

En perfil bajo, la mayor parte de los equipos de los candidatos a diputados empiezan a buscar el voto diferenciado o el voto de castigo que finalmente, según parece, fue la diferencia en la alcaldía de la capital yucateca. En el Tercer Distrito se comenta que una ex candidata a regidora en la pasada elección pedía  en los seccionales el voto por unos, pero no por otro; en los distritos Segundo y Cuarto, los responsables habrían hecho la misma operación…

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