16 de Octubre de 2018

Opinión

Estiran y encogen

Parecen irse refinando en la industria ciertas formas de hacer las cosas para que los desarrollos...

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Parecen irse refinando en la industria ciertas formas de hacer las cosas para que los desarrollos intenten pasar por verdes. A eso suena Cabo Dorado, en Baja California, cuyos promotores anunciaron que retiran su proyecto con idea de replantearlo, pero sólo después de numerosos señalamientos de organizaciones e instancias sobre los daños ambientales que ahí ocurrirían en nombre del turismo.

Ese aprieta y afloja de inversionistas, cabilderos, autoridades, puede haberse vuelto una estrategia para ir tirando diques que han limitado o frenado la construcción principalmente en zonas costeras, insistiendo hasta lograr derribar, a cualquier costo, protecciones en zonas arrecifales, manglares, acuíferos o islas. 

Esos constantes jaloneos ponen a prueba el discurso verde de  la industria, para ver si se reduce a reforestación decorativa, compensaciones económicas, membretes o estudios relativos. O que realmente se practique un turismo de baja densidad e impacto y en zonas no frágiles, sin caer además en el juego de negociar hasta las definiciones y cantidades de esos conceptos, para jalar agua al molino de la inversión.

Según Greenpeace, Cabo Dorado se curó en salud. Sí, el megacomplejo turístico y de negocios que prometía ser sustentable e inofensivo para Cabo Pulmo, fue retirado por sus promoventes, antes de que la Semarnat les notificara el resolutivo que emitió el pasado 29 de mayo.

Sin querer darse por enterados de la decisión de la autoridad ambiental respecto a la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) del proyecto Cabo Dorado, La Rivera Desarrollos BCS, S. de R. L. de C.V. y sus inversionistas -empresa estadounidense Glorious Earth Group y su socia china, Sansong International Trade Group- prefirieron comunicar -con desplegados en medios nacionales y de Baja California Sur- que eran ellos quienes decidían retirarse del proceso de evaluación. Sin embargo, anuncian que presentarán un nuevo proyecto en el futuro.

Con esta noticia se demuestra lo que durante casi tres meses denunciaron más de cien científicos, organizaciones civiles y habitantes de las comunidades de la región de Cabo del Este: era insostenible debido a los impactos ambientales, económicos y sociales por la construcción de un desarrollo tan invasivo que pondría en riesgo al parque marino de Cabo Pulmo y la disponibilidad de agua para los habitantes de esta región, entre otros impactos.

Pero ya veremos si este es sólo un episodio más -fue cancelado un primer intento en época de Felipe Calderón- hasta lograr edificar sobre lo frágil, en nombre de la inversión y el empleo. Más en www.tvradioriviera.com

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