20 de Octubre de 2018

Opinión

Evidencias del Preclásico Tardío en Cuicuilco

Con base en los vestigios que aún se pueden ver, Cuicuilco era un centro religioso de gran magnitud que se encuentra cubierto por una capa de lava...

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Durante el Preclásico Tardío, en el Valle de México estaban sucediendo procesos de urbanización y de concentración de población parecidos a lo que estaba ocurriendo en Oaxaca. En este momento de la historia, el sitio de Cuicuilco es más que una pirámide de base redonda, debajo yace una enorme necrópolis cubierta por una moderna unidad habitacional. Entre el área urbanizada aún se pueden ver montículos desde las avenidas que cruzan por la zona. 

Con base en los vestigios que aún se pueden ver, Cuicuilco era un centro religioso de gran magnitud que se encuentra cubierto por una capa de lava  que en algunos puntos alcanza los 15 metros de altura. Esto dificulta la posibilidad de tener una idea más completa del asentamiento.

Así como Cuicuilco atrajo a la población rural en el sur del Valle, Teotihuacán tuvo la misma atracción entre los habitantes del norte y el oriente del Valle.  Entre los años 200 y 100 aC. Teotihuacán llegó a albergar a cerca de cuarenta mil habitantes, atraídos por la explotación de la obsidiana. Sin embargo, carecía de un sistema ceremonial comparable al de Cuicuilco que ya contaba con un complejo de monumentos religiosos que no tenía parangón en toda Mesoamérica. El asentamiento se encontraba  compuesto por un sistema de aldeas, más que la conformación de una ciudad. Esta gran zona empezó a despoblarse después de la primera erupción del volcán Xitle que sucedió en el año 50 aC. Posteriormente ocurrieron otras erupciones que propiciaron el abandono total, pues la ciudad se cubrió totalmente de lava. 

Este fenómeno guardó los dos rasgos principales que caracterizan a Cuicuilco: uno se refiere a la plataforma ceremonial de base redonda y el segundo son las tumbas de botellón que se caracterizan por un tiro cilíndrico que da acceso a la cámara mortuoria. 

Estos rasgos se conservan en el occidente de México, en sitios de Jalisco, Michoacán, Nayarit  y Colima hacia el año 200 aC, y perduran hasta los siguientes mil años. En la actualidad no hay estudios que vinculen la coexistencia de estas tradiciones culturales entre el Occidente y Cuicuilco, pero tampoco se puede descartar por completo.

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