17 de Octubre de 2018

Opinión

El fantasma del enfermo crónico

El abandono, la desidia, el poco interés o autoestima son los más efectivos compañeros de las enfermedades.

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Cuántas veces nos hemos sentido vulnerables, frágiles e impotentes ante una enfermedad que nos asalta por sorpresa, llevándonos a la postración, aislamiento y limitación temporal. ¡Nadie sabe lo que tiene hasta…!

Pero, ¿qué sucede cuando nos enfrentamos a esos problemas que llamamos crónicos, por su duración mayor de los dos meses? Efectivamente, sentimos que el mundo se acaba y más de uno,  en mis 30 años de médico, se ha desplomado emocionalmente al saber que tiene diabetes, artritis, hipertensión o cáncer. 

Las expresiones derivadas del lastimoso diagnóstico son múltiples, destacando tristeza,  desesperación, deseos de llorar, irritabilidad, depresión, negación y escasa tolerancia. Lo que le  sigue es la búsqueda de un culpable a quién reclamarle su desdicha. Pero, ¿a qué se debe que de inmediato ronde el fantasma de la fatalidad?

Pues te comento, que el saberse “atrapado” por una dolencia crónica produce grave distorsión de la vida y cual tentáculo alcanza las áreas personal, familiar, laboral y social. Los síntomas son abigarrados y van desde malestar, miedo, depresión, agresividad y  pérdida de comunicación con la familia; hasta el aislamiento social y deterioro del nivel socioeconómico.

Por otro lado, quienes rodean al doliente abonan comentarios que poco ayudan para su recuperación. No falta quien exprese: ¡así le pasó a sutanito y mira, se murió hace dos meses! o ¡te lo dije, debiste hacerte unos análisis¡  y tan sólo por citar. 

Nuestra reflexión trata de enfatizar que el abandono, la desidia, el poco interés o autoestima  son los más efectivos compañeros de las enfermedades.  Modernos  hábitos alimenticios, el consumo de sustancias adictivas, la falta de ejercicio, el sedentarismo y el estrés no sólo son capaces de modificar la salud orgánica del cuerpo humano, sino que erosionan nuestras actitudes y modifican la percepción de la vida.

Por todo ello, este es el momento de dar un giro a tu estilo de vida. Es importante que primero te quieras para poder querer a los demás, abandona esos aires de perdonavidas y posturas egoístas que te hacen pensar que puedes hacer con tu vida lo que quieras. Somos parte de un engranaje, en donde todas las piezas  -por pequeñas que sean-  son indispensables para mantener el  funcionamiento exacto y positivamente evolutivo de la humanidad.

Cual colofón, te  seguiré recomendando la práctica de ejercicio diario, alimentación prudente y guiada, amén de revisiones o chequeos médicos periódicos. Ocúpate de tu salud, es una exigencia que me encarga la familia.

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