16 de Octubre de 2018

Opinión

Fraude en las aulas

Como desastrosos podríamos calificar los resultados obtenidos en el examen de oposición para ingresar al Servicio Profesional Docente en Quintana Roo...

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Como desastrosos podríamos calificar los resultados obtenidos en el examen de oposición para ingresar al Servicio Profesional Docente en Quintana Roo, ya que de los mil 857 aspirantes a obtener una plaza magisterial en los distintos niveles educativos, tan solo el 2.8 por ciento lograron un puntaje considerado como el idóneo para dar clases frente a grupo.

El bajo desempeño por los aspirantes a convertirse en los maestros de niños y jóvenes quintanarroenses colocó a la entidad en el lugar 26 a nivel nacional, que curiosamente coincide con el rango habitual que obtienen los alumnos en las evaluaciones para medir el aprovechamiento educativo.

De acuerdo con los datos oficiales proporcionados por la Secretaría de Educación Pública, los profesores fueron clasificados en cuatro niveles de acuerdo a su desempeño, empezando por el nivel III, que corresponde a aquellos docentes que mostraron no sólo tener el conocimiento necesario sino amplias habilidades para un desempeño adecuado en el aula.

En el nivel II se ubicaron los aspirantes que demostraron en su evaluación tener el dominio suficiente de conocimientos y habilidades para ingresar al servicio profesional docente, mientras que en el nivel III se agrupó a aquellos profesores que mostraron un nivel insuficiente de dominio, pero que aun así son aceptados por el sistema educativo, es decir, los que pasaron “de panzazo”. El resto fue considerado “No idóneo” para la práctica docente.

Y es aquí donde está lo grave, pues de los mil 857 aspirantes a maestros, mil 238 no dieron el ancho y fueron reprobados, pero de los que sí pasaron el examen –el 20.2 por ciento–, la mayoría se ubicó en el nivel de desempeño insuficiente, es decir, no cuentan con un dominio adecuado de conocimientos y habilidades para enseñar a los alumnos, pero de igual forma llegarán a las aulas.

Tan solo el 13.1 por ciento de los nuevos maestros alcanzaron los dos primeros niveles, por lo tanto esa misma proporción de alumnos contará con maestros debidamente capacitados, lo que da pocas esperanzas para elevar el nivel de logro educativo en los estudiantes.

Llama mucho la atención que, estadísticamente, los egresados de las normales que supuestamente son formados especialmente para la docencia tuvieron un menor desempeño en el examen de oposición que los aspirantes que no son normalistas, y que por primera vez tuvieron la posibilidad de concursar por una plaza docente.

De los alumnos normalistas solo el 11.9 por ciento aprobaron el examen con solvencia, mientras que del grupo no normalista la cifra se elevó hasta los 14.9 puntos porcentuales, evidenciando la mala formación que reciben los estudiantes de las escuelas normales del estado.

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