19 de Septiembre de 2018

Opinión

“Garabato” de José Castillo Baeza

Con “Garabato”, José Castillo Baeza viaja hacia las raíces mismas de la escritura y se encuentra con las fuentes de nuestra propia lengua.

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Dentro de la joven narrativa peninsular se ha ganado ya un lugar importante José Castillo Baeza (Chetumal, Quintana Roo, 1987), quien, con su relato “Lampadoforias”, obtuvo el Premio Nacional de Cuento Jesús Amaro otorgado por la UADY dentro de los Juegos Literarios Universitarios 2013. Antes había publicado su primera novela, “Hojas recicladas” (2005), y el libro de cuentos “A la espera” (2008). Recientemente, Castillo Baeza ha publicado “Garabato” en edición de la Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán.

Con “Garabato”, José Castillo Baeza viaja hacia las raíces mismas de la escritura y se encuentra con las fuentes de nuestra propia lengua. Por ello, la suya puede considerarse una novela fundacional. Escarba muy hondo para echar cimientos y construir hacia el cielo o hacia algún otro punto cardinal que se encuentra por otra parte, tal vez en los infiernos.

Construye un personaje central, Pedro Stepaneneko, capaz de romper los tiempos, y sabe, como él, que “todo está en el pasado, querido Pedro”, por ello debe viajar hacia el Tigris y el Éufrates para encontrarse con las certezas de que “el Creador no garabatea, escribe” y que “sólo el hombre es capaz de garabato”. Aún más, para encontrarse con la posibilidad de que, tal vez, “el más grande error del hombre fue la creación del lenguaje, artificio que nos hace danzar como puntos y comas...”

Su novela es un libro de aventuras que se alimenta de otros libros y de otros lenguajes para arriesgarse con gran fortuna por caminos narrativos que se antojan a la manera del “Aleph” borgiano, con resonancias ensayísticas de Octavio Paz y en homenaje al Roland Barthes de “Los fragmentos de un discurso amoroso” que muere atropellado justo enfrente de la Sorbona de París y con cuya evocación se abre “Garabato”.

Y es también un discurso amoroso. Novela del amor hacia Julia sobre todas las cosas. Un amor que vuelve de la muerte para salvar a la amada aun a costa de la propia desaparición como garabatos que, bajo la lluvia, se destiñen, se disuelven, desaparecen para sólo quedar en la memoria. En la memoria de Julia y en la de los lectores que comprendemos cómo también nosotros estamos implicados en el viaje que José Castillo Baeza traza entre las páginas de un libro lleno de signos, textos, subtextos y otros simples e infantiles garabatos.

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