21 de Septiembre de 2018

Opinión

Gilberto y Yucatán (1)

El huracán “Gilberto” sorprendió a todos, porque alcanzó una intensidad y fuerza jamás vistas en el Atlántico, y se enfiló directamente hacia la Península.

Compartir en Facebook Gilberto y Yucatán (1)Compartir en Twiiter Gilberto y Yucatán (1)

Al anochecer del día 12 de septiembre el huracán “Gilberto” sorprendió a todos, porque había alcanzado una intensidad y fuerza jamás vistas en el Atlántico, y se había enfilado directamente hacia el noreste de la Península de Yucatán y no hacia el Canal de Yucatán como habían previsto los expertos del Centro Nacional de Huracanes de Miami, Florida, y en esos momentos se volvió una amenaza real y aterradora para el Estado de Yucatán, que había tomado solamente providencias para la costa noreste desde Telchac Puerto hasta El Cuyo; los preparativos tuvieron que hacerse entonces para todo el territorio del Estado, ya que inclusive, con la trayectoria que estaba siguiendo y de no cambiarla, la ciudad de Mérida podría ser impactada, como al final sucedió; el peligroso y monstruoso huracán obligó a implementar entonces una evacuación primero de toda la costa yucateca, como jamás se había visto en la historia de Yucatán, y la población yucateca, en especial la de Mérida, tuvo que acelerar al máximo los preparativos para enfrentarse a este meteoro, con suspensión total de labores y clases a partir del amanecer del día 13 de septiembre, hacer los preparativos que tuvieron que acelerarse para los que cobraban por quincena porque se aplazaría el pago, como seguramente muchos todavía recuerdan.

Lo que a los yucatecos no nos imaginábamos era todo lo que se nos estaba viniendo encima, un peligrosísimo huracán que iba a hacer historia, un huracán que nos obligó a comprar lo que se pudo de víveres, ya con las primeras lluvias y vientos encima, que nos encerraría en nuestras casas sin luz ni agua potable, solamente comunicados por los teléfonos domiciliares en algunas casos y sobre todo, a partir de las 12 del día, con el corazón acelerado y de susto en susto, con ese ruido tan peculiar que hacía el viento conforme el ojo de la tormenta se acercaba a la ciudad de Mérida, cosa que ocurrió alrededor de las 7 de la noche.

LO MÁS LEÍDO

LO MÁS COMENTADO

NOTAS RELACIONADAS

Comentarios

Responder a  Name   
Comentarios
Responder a  Name   
Responder a  Name   
DE:(TUS DATOS)
Nombre
E-mail
ENVIAR A:(DESTINATARIO)
Nombre
E-mail
Comentarios