13 de Diciembre de 2018

Opinión

Gloria

Para quienes profesamos la religión católica y en general para todas las corrientes cristianas, podríamos coincidir en que la palabra gloria nos remite a “un estado de felicidad...

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De pequeño solía preguntarme quién sería Gloria para gozar del privilegio de acompañar a Dios cuando regrese a realizar tan grave tarea, por aquellas palabras que los católicos recitamos cuando profesamos nuestra fe:  “Y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos...”.

Si para un adulto es hoy un poco complicado comprender la profundidad de ese concepto, resulta aún mucho más complejo y confuso para un infante, no obstante que se trata de un término ampliamente utilizado todos los días: “Esa torta de kastakán con queso en Wayané, me supo a gloria”. O, como sucede hoy, cuando en medio de una generalizada y difícil situación financiera, sabemos de alguien que encontró un empleo bien remunerado y decimos que “está en la gloria”. Asimismo, si un pítcher está lanzando un juego perfecto, y en la novena entrada el bateador número 27 logra embasarse por recibir 4 bolas malas o disparar un hit, sería de esperarse leer a la mañana siguiente en la sección de deportes del Milenio Novedades que dicho pítcher “acarició la gloria”.

Para quienes profesamos la religión católica y en general para todas las corrientes cristianas, podríamos coincidir en que la palabra gloria nos remite a “un estado de felicidad y gracia eterna producido al encontrarse gozando de la intimidad con Dios en el cielo después de la muerte”.

Es incorrecto denominar al día de hoy como “sábado de gloria”, aunque se sigue haciendo así en muchos lugares, ya que, desde la reforma litúrgica llevada al cabo por el papa Pío XII en 1955, se determinó llamar “Sábado Santo” al sábado inmediatamente posterior a la primera luna llena de la primavera del Hemisferio Norte de nuestro planeta.

En este día se conmemora la presencia de Jesús en el sepulcro y su descenso al abismo, lo que abre un período de espera y de luto, pero una espera atenta, gozosa, en medio de una profunda reflexión y silencio durante el día, para posteriormente atestiguar su gloriosa resurrección.

Así que hoy, Sábado Santo del año 2015, te invito a realizar un serio análisis, revisa a fondo tu vida, determina qué es lo que te hace feliz y qué te lo impide, proponte abandonar el lastre y realizar acciones que te encaminen de nuevo por los senderos de la felicidad, de modo que alcances a resucitar a una vida más plena y gozosa.

Por último, aunque aparte del título no tiene absolutamente nada que ver con el tema, te recomiendo leer el cuento “Sábado de Gloria” de Mario Benedetti, el cual puedes encontrar fácilmente con la ayuda de un motor de búsqueda en el internet, o directamente en el enlace: http://www.literatura.us/benedetti/sabado.html.

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