22 de Mayo de 2018

Opinión

Golondrinos

'Golondrinos' es el término popular para referirse a la hidradenitis supurativa.

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Las golondrinas se han asociado  musicalmente con las despedidas y los capitales golondrinos son aquellos que están poco tiempo en algún lugar sólo con fines especulativos sin dejar ningún beneficio, pero en la piel “golondrinos” es un proceso inflamatorio de la glándula sudorípara apocrina, crónico, recurrente y  doloroso. 

El coronel Aureliano Buendía, uno de los tantos personajes de “Cien años de soledad”, padecía esta enfermedad, porque el colombiano universal Gabriel García Márquez, su autor, tuvo que sufrir los estragos de este padecimiento mientras escribía esta joya de la literatura latinoamericana.

“Golondrinos” es el término popular para referirse a la hidradenitis supurativa, ya que por el dolor que produce en las axilas, los pacientes tienden a extender los brazos, recordando a estas aves de las que, aunque una sola no hace primavera, siempre están volando con las alas abiertas.

Las glándulas sudoríparas apocrinas no se encuentran en toda la piel como las eccrinas, sino sólo en  áreas bien definidas como: las axilas, areolas de los pezones, el ombligo y la región anogenital, no desembocan directamente en la superficie de la piel como las eccrinas, sino en el folículo pilosebáceo y comienzan a ser funcionales hasta la adolescencia; su función en algunos animales está relacionada con la producción de las ferormonas para la atracción sexual, en los humanos la secreción inicialmente no tiene olor hasta que las bacterias de esas zonas la descomponen produciendo ese olor tan característico a partir de esta edad. 

La hidradenitis supurativa se produce al obstruirse la encrucijada que hay en el folículo pilosebáceo donde desemboca la glándula sebácea y la glándula sudorípara apocrina condicionanado una inflamación que luego se convierte en infección provocada por las bacterias que ahí se encuentran y que incrementan aún más la inflamación, que se traduce en la axila  como una induración dolorosa que luego se abre, supura y fistuliza; puede ser lesión única pero después son múltiples y bilaterales, alternando lesiones activas y cicatriciales. Pueden afectarse las otras áreas donde se encuentran estas glándulas: los pezones, ombligo y área anogenital. Es más frecuente en las mujeres quizá por la depilación y se empeora con el  tabaquismo y el sobrepeso. 

Actualmente se sabe que no es sólo un proceso infeccioso, sino obstructivo  que puede estar determinado por factores genéticos; la depilación y algunos desodorantes sólo serían detonantes.
El tratamiento  no  es fácil pues la recurrencia casi  siempre es la regla, a pesar de los antibióticos y antiinflamatorios; en ocasiones la cirugía puede ser un último recurso para resolver este padecimiento que puede llegar a ser un verdadero martirio por doloroso e incapacitante, sobre todo cuando se afectan las otras áreas y en particular la genital.

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