21 de Septiembre de 2018

Opinión

Gracias, Leones

Lo más importante a rescatar en la campaña de 2015 del beisbol es el reencuentro de los Leones con la afición yucateca.

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La esperanza muere a lo último. Y así fue con los aguerridos Leones de Yucatán. Después de una extraordinaria campaña terminando como líderes de la Zona Sur de la Liga Mexicana de Beisbol, los melenudos se enfrentaron a sus primos, los Tigres (turísticos) de Quintana Roo, para tratar de alcanzar la final y arremeter contra el bueno de la Zona Norte.

Los Leones pronto se vieron abajo; los Tigres les metieron la garra en los primeros tres partidos. De tal forma, el cuadro boxito estaba prácticamente desahuciado pero remontó e igualó en tercia de victorias para irse a un definitivo séptimo encuentro.

Emocionante hasta el final, en el partido del domingo pasado los pupilos del venezolano Willie Romero se fueron arriba tres carreras a cero, en el mismo primer capítulo. Todo era alegría y felicidad. Los más de 14 mil asistentes al parque Kukulcán Alamo (qué feo el último nombrecito) y miles más viendo la televisión y parando las orejas en radio celebraron en grande, sí, pero anticipadamente. Los leoncitos no volvieron a anotar carrera hasta la sexta entrada, su cuarta, y allí quedaron. Para ese entonces, los de Quintana Roo ya habían anotado en cinco ocasiones. El marcador quedó en 5-4 a favor de los mininos, ahora radicando en el vecino estado sureño, pero siempre recordados por su legendaria trayectoria en la capital del país.

Pero dejando atrás el último partido, lo más importante a rescatar en la campaña de 2015 es el reencuentro de los Leones con la afición yucateca. Durante las últimas cuatro temporadas, el equipo local no había calificado a la postemporada (en gringo, playoffs) debido, principalmente, a la falta de interés del antiguo dueño, quien al menos siempre tuvo la honestidad de decir: “No me gusta el beisbol”. A este desinterés, por supuesto se sumaron otras cositas como las malas contrataciones de jugadores (si no hay lana, no se puede pescar algo de calidad), el desánimo de los directivos que, aunque digan lo contrario, no podían hacer mucho sin el consentimiento y apoyo del patrón, al tiempo que colocar a gente sin experiencia en puestos claves. Y así por el estilo.

Todavía en la temporada 2014, ya con los nuevos dueños, los hermanos Arellano, de Sinaloa, el contraste fue marcado: inyección de billetes, mejores jugadores y las ganas de levantar a un equipo que estaba en la lona por la negligencia y el desinterés. Pero fue una temporada fatal. Los nuevos domadores aprendieron la lección y en 2015 acariciaron parte de la gloria.

PRIMERA CAIDA.- Un súper aplauso para todo el equipo de los Leones de Yucatán, desde los jugadores y hasta el cubetero, por la excelente temporada después de cuatro años de fracasos consecutivos. Ahora sí que se pusieron a la altura de los mejores y recordados cuadros melenudos.

SEGUNDA CAIDA.- Llegaron jugadores nuevos y desconocidos. Corey Wimberly, el moreno de fuego, y Jesús ‘Cacao’ Valdez, de increíble campaña, entre otros, se robaron la liga. Merecen retornar.

TERCERA CAIDA.- La afición y los Leones vuelven a ser uno mismo. ¡Muchas gracias!

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