23 de Octubre de 2018

Opinión

Los gringos de caras tristes

Donald Trump consiguió la presidencia de una nación que está acostumbrada al espectáculo y que lo necesita a cada momento...

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Me dio mucha tristeza ver la cara de los gringos. La televisión es realmente una poderosa fábrica de mentiras, con ella Donald Trump pudo hacerle creer al electorado que él era un buen proyecto para dirigir su país. Sin embargo, la noche de este martes la pantalla no mintió. En ella se veían las caras largas y tristes de los gringos que no votaron por Trump, y también la de los latinos que creyeron en los gringos. Todos estaban decepcionados, casi muertos.

¡Imagínese la magnitud del temblor! Un día amaneces en una nación dirigida por un hombre que entiende perfectamente los problemas de los oprimidos, inteligente, sensible al dolor y que, a pesar de todos sus defectos políticos, siempre representó un discurso de paz y empatía. Cae la noche, se apagan las luces, incluso las de la Casa Blanca, y cuando despiertas las cosas han cambiado. Tu futuro y el de tus hijos está en manos de una persona tan inestable que ni siquiera confía en su propia esposa, ahora tu país será gobernado por un manipulador con demasiado poder. 

Donald Trump consiguió la presidencia de una nación que está acostumbrada al espectáculo y que lo necesita a cada momento. El republicano supo dárselo. Sin embargo, no habría que juzgar a los gringos, ellos están en su propia guerra, como todos, intentando sobrevivir a un mundo que parece colapsar pero que solamente está cambiando, quizá demasiado. Por eso nos sentimos tan abrumados con los resultados electorales de un país diferente. No es Trump, sino el hecho de que cada vez es más difícil conocer la dirección del futuro, sentirnos seguros. 

Por eso los gringos tenían las caras tristes, aunque no eran los únicos. Tras conocer los resultados de las elecciones llegué a casa con bastante silencio y vi a mamá: “¿Qué va a pasar con los mexicanos?”, preguntó. “Sepa Dios”, fue lo único que pude responder. Luego nos fuimos a dormir.

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