19 de Septiembre de 2018

Opinión

¿Habrá rugido?

Los Leones enfrentan la posibilidad de tener un futuro más concreto, definido, con dosis de buenos billetes.

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Consummatum est. O sea, todo finiquitado. Los Leones de Yucatán, después de casi 20 años de permanecer bajo la tutela de la familia Ricalde, principalmente del fallecido y recordado dueño, Gustavo Ricalde Durán, cambiaron de manos propietarias. Desde ahora y en adelante, los destinos de las fieras, uno de los equipos con mayor tradición en la Liga Mexicana de Béisbol, estarán bajo el manto paternal de los hermanos Juan y Erick Arellano Hernández, empresarios de Sinaloa, en diversos ámbitos, pero también enfocados al rey de los deportes.

En la reunión que sostuvieron los 16 dueños de las escuadras beisboleras en Cancún, “Cantina Roo”, para comenzar, el dueño de los Leones, Gustavo Ricalde Puerto, ni se presentó. Eso dice más que mil palabrejas. Simplemente la transacción la hizo con los carnales Arellano y a volar. Ya tiene su buena plata y, con seguridad, emprenderá los negocios que él disfruta. Que le vaya bien.

Pero, mientras tanto, los Leones vuelven a ser una gran incógnita. De entrada, según las primeras declaraciones de Erick Arellano, uno de los nuevos mandamases de los melenudos, todo el plantel está transferible. Los pocos ídolos que todavía quedan en la nómina podrían despedirse e ir a probar suerte a otros lados. Quién sabe, pero es una realidad muy cercana.

Sin embargo, lo importante a resaltar en estos movimientos melenudos es que, después de varios años, póstumos al fallecimiento de Gustavo Ricalde padre, los Leones enfrentan la posibilidad de tener un futuro más concreto, definido, con dosis de buenos billetes, un parque mejorado, buenos jugadores, chance caros y de voluntarioso trabajo, aspectos que agraden a la exigente, pero entregada afición yucateca. Aun cuando los melenudos estuvieron a dieta de triunfos en las recientes tres temporadas, los clientes del parque Kukulcán no abandonan a sus peloteros. Siempre se mantiene la confianza en que vendrán tiempos mejores, como cantaba la jarochona con boquita de suncho, Yuri.

PRIMERA CAIDA.- Lo elemental en esta nueva etapa de las fieras beisboleras es que se acaben las “grillas” internas y permanezcan los manejadores con el respaldo de la directiva. Por ejemplo, en la temporada anterior, con bombo y platillo, se contrató al legendario ex diablo Daniel Fernández. Después de un prometedor comienzo, el equipo aflojó y casi en caliente sobrevino el despido del ex jardinero central, uno de los mejores en la historia del béisbol mexicano.

SEGUNDA CAIDA.- Posteriormente, se le encargó la chamba al ex receptor Marco Antonio “Buzo” Guzmán. Sólo un mes y a volar. Raquíticos resultados. Con el coach Roberto Pérez, quizá uno de los “grillos mayores” del equipo, sólo un leve respiro. Para terminar con Matías “Coyote” Carrillo, en un final desastroso. Tuvieron la calificación en las desafiladas garras, pero el manicure se desgastó.

TERCERA CAIDA.- El objetivo primordial es que se acaben las grillas internas. Si esta parte se erradica, chance veremos el resurgimiento del querido equipo.M

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