Habrá un mayor abstencionismo electoral en el 2015

Los hechos de violencia que han ocurrido en México han tendido a alentar la movilización ciudadana en las calles pero, al mismo tiempo...

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Los hechos de violencia que han ocurrido en México han tendido a alentar la movilización ciudadana en las calles pero, al mismo tiempo, y en creciente riesgo para la democracia ha desmotivado la participación en las urnas.

Es indispensable que la ciudadanía encuentre la manera de combinar ambas expresiones de descontento o, de lo contrario, se mantendrá el círculo de corrupción, repudio y desgaste de los pocos mecanismos de rendición de cuentas, como el proceso electoral.

“Mientras que la violencia criminal, la victimización y el secuestro de los grupos de poder deprimen la participación en los procesos electorales, se estimula la participación en protestas. Por tanto, aun cuando la violencia puede reducir las oportunidades de rendición de cuentas a través de la vía electoral, los mecanismos para la rendición de cuentas en la sociedad permanecen viables y disponibles para colocar nuevos temas en la agenda pública”.

La violencia desmoviliza a los votantes mientras que, al mismo tiempo, los empuja a las calles y a arriesgar sus vidas en esa movilización, en el corto plazo, el apoyo para la democracia se puede colapsar.

La participación de la ciudadanía en las urnas será menor este 2015, justo después del año que mayor movilización social se ha registrado.

Toda vez que existe un justificado desgaste en la expectativa que la población tiene de su participación en los procesos electorales y una noción de que las instituciones de ahí emergidas no cumplen su responsabilidad –como proteger la vida y darles seguridad– sino todo lo contrario, aparecen, como en el caso de Iguala, como perpetradores de crímenes y de injusticias.

A este ambiente, se suman en este proceso los escándalos de corrupción difundidos en los meses pasados que refuerzan la desconfianza ciudadana.

Es la impunidad y la debilidad de las instituciones políticas mexicanas las que continúan alejando a los votantes de las urnas. La participación electoral sólo aumentará si el país es capaz de construir instituciones que sean capaces de controlar la violencia y procurar justicia.

 “No es una decisión fácil para el votante, saber por quién votar y como castigar, primero porque saber quién es responsable de la seguridad es complicado y, también, porque la elección es un medio limitado de expresión, es distinto a cuando se manifiestan a las calles, que es cuando expresan la realidad de lo que sucede.

“Lo más importante quizá sea combinar estas protestas con la rendición de cuentas en las urnas. Es importante que se diga lo que molesta en las calles, pero también que en las urnas se emita el mensaje, que es el más directo para los políticos”.

El desafío y la solución es contar con un electorado que esté informado y sea capaz de distinguir en lo posible cuál de las autoridades fue la que le falló, en cuestiones de seguridad y, con ese conocimiento, votar y enviar un mensaje de castigo.

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