Hipocresía en la Normal

El pasado 24 de octubre, el Centro Regional de Educación Normal de Bacalar, “Lic. Javier Rojo Gómez”, suspendió labores para realizar una marcha de protesta...

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El pasado 24 de octubre, el Centro Regional de Educación Normal de Bacalar, “Lic. Javier Rojo Gómez”, suspendió labores para realizar una marcha de protesta por la desaparición de los 43 jóvenes normalistas de Ayotzinapa, mostrando su “indignación” y “solidaridad” con los compañeros y familias de los estudiantes.

Encabezando la marcha estuvo el director del plantel, el profesor egresado hace pocos años de la propia Normal de Bacalar, Ángel Damián Sabido Ojeda, quien junto con los subdirectores, el cuerpo docente y los alumnos salió a las calles de Bacalar y Chetumal a exigir justicia para Ayotzinapa.

Pero la indignación por la desaparición y tan probable matanza de los normalistas en Guerrero se le pasó pronto al inexperto director, porque este lunes hizo todo lo posible por cerrarles el paso a tres normalistas que viajaron desde Ayotzinapa a narrar su experiencia a los normalistas locales, así como a pedir el respaldo a su movimiento que exige el esclarecimiento de los hechos y clama justicia.

Los estudiantes guerrerenses llegaron puntuales a las siete de la mañana, pidiendo un espacio en el homenaje a la bandera para dirigirse a los alumnos. Pero por órdenes del hipócrita directivo que hace poco más de un mes marchó en supuesto apoyo a la causa, las puertas estuvieron cerradas, pero no por mucho tiempo.

Finalmente se les permitió el acceso a los normalistas de Ayotzinapa que dieron un mensaje de unos 20 minutos a sus compañeros de Bacalar. Eso sí, como si la tierra se los hubiera tragado, el profe Ángel Damián y casi todos los “formadores de docentes” de la Normal desaparecieron por arte de magia.

“Los estudiantes que estaban ahí si nos abrieron la puerta por parte de ellos; por parte del director no hubo apoyo de él, ni siquiera se presentó en el homenaje. Entonces hay mucho descontrol ahí que el propio director no apoya a los alumnos, y es una gran contradicción genética; ser maestro y no estar con los alumnos es una contradicción”, dijo el joven José Adolfo de la Cruz Velázquez, estudiante de primer año de la Normal de Ayotzinapa, sobreviviente de los hechos tan condenables ocurridos el día 26 y 27 de septiembre en Iguala.

Las declaraciones del normalista guerrerense exhiben la brutal incongruencia del director de la Normal de Bacalar, quien para no verse comprometido políticamente dio la espalda a cientos de sus alumnos, testigos presenciales de su mal ejemplo.

¿Dónde quedaron las exigencias de justicia y las muestras de solidaridad? ¿Dónde quedó la convicción de los directivos y docentes de la Normal que gritaban hace apenas unas semanas ¡todos somos Ayotzinapa!?

Quedaron allí, sin valor, ocultas tras las puertas cerradas de una dirección embarrada por la vergüenza.

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